Después de ganarle a Racing en el Monumental, River ya piensa en el Superclásico del domingo en la Bombonera.
En Núñez y en Udaondo y Figueroa Alcorta hay alerta por los arbitrajes y por la tensión con la AFA.
También pesan los antecedentes con el eterno rival y los mensajes de varios protagonistas tras el triunfo sobre La Academia.
El equipo de Leonardo Ponzio llega con la guardia alta porque River hizo ocho goles en los últimos tres encuentros, pero le convalidaron cinco.
Desde el VAR llamaron a revisar la mitad de esos tantos y le anularon tres goles, uno en cada partido, en jugadas que parecieron válidas.
Ponzio dijo: «No quiero que me regalen nada, pero tampoco que me quiten lo que tengo, lo que logré. Nos están pasando cosas que por ahí hay que hacer dos o tres goles para ratificar un resultado».
Ponzio agregó: «En el segundo gol que hacemos (el de Ángel Correa, que fue anulado) creo que fue una decisión desde otro lado, no del mismo árbitro. Yo noto y veo que cuando inciden tanto en una opinión te hacen dudar. Si dan una terna arbitral creo que es para que comanden un partido para que realmente se impongan ellos. Siento también que el arbitraje tiene que quedar a un lugar y que se vea el fútbol y me voy a explayar más por eso».
Ponzio remarcó: «No quiero que me den nada, pero que no me quiten. La realidad de la vida».
Los tres goles anulados fueron el de Montiel ante Sarmiento, el de Correa contra Belgrano y el de este domingo ante Racing.
Ante Sarmiento, en Junín, la anulación se debió a una mano de Fausto Vera que fue descrita como imperceptible.
En el caso de Belgrano, la anulación se debió a una mano de Ortega que no estaba en posición antinatural y antes la pelota le había pegado en la cadera.
Ante Racing, el gol de Correa fue anulado por una posición de Montiel que, según Leandro Rey Hilfer, interfirió la visión de Facundo Cambeses en el zurdazo de Angelito en la jugada previa.
Correa, ex Atlético de Madrid y Tigres, también reclamó en el campo de juego: «Ya parece mucha casualidad, pero con nosotros van siempre al VAR y hay que hacer siempre un gol más».
Correa dijo que si no le anulaban el gol que hizo, «hubiese sido más tranquilo el desarrollo del partido», y recordó que River iba 1 a 0 ante un rival con jugadores de calidad.
Correa añadió: «Nosotros como equipo tratamos de entender a los árbitros y de ayudarlos para que haya continuidad en el juego».
Correa explicó que el árbitro le decía que un compañero tapaba al arquero, pero él cree que estaba lejos y que Facundo Cambeses pudo atajar bien la pelota.
Montiel, en zona mixta, sumó: «Me da bronca que a veces no revisen jugadas que son para River y que tranquilamente pueden ser revisables».
Montiel añadió: «Molesta. Y ahora tendremos que estar en todos los detalles».
El clásico también trae memoria del último Superclásico en el Monumental, donde Boca ganó con gol de Leandro Paredes de penal.
La polémica se encendió por un empujón de Lautaro Blanco a Lucas Martínez Quarta en el área rival, una infracción que Darío Herrera no cobró y Héctor Paletta no revisó desde el VAR.
Fue cerca del final del partido y Héctor Paletta, a cargo del VAR, no lo llamó a revisar la jugada.
Con esos antecedentes, el domingo en la Bombonera no será solo un clásico: será un examen para el VAR, para el arbitraje y para la tensión que ya se vive en River.

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