Juan Román Riquelme habló en la previa del Superclásico y recordó el secuestro de su hermano Cristian, conocido como Chanchi, en abril de 2002.
En una entrevista en AZZ, el presidente de Boca explicó que el episodio marcó su vínculo con su hermano, quien hoy trabaja en la gestión del club y asiste al predio de Ezeiza.
“El Chanchi es mi vida”, dijo Riquelme en AZZ, y sumó que “él y mis tres hijos son lo más importante que tengo en mi vida”.
El exfutbolista contó que, durante aquella semana, prácticamente no pudo entrenarse con normalidad. Aun así, pidió jugar el fin de semana siguiente porque Chanchi le había pedido que saliera a la cancha.
“Cuando lo largaron, me dijo: ‘Jugá el fin de semana porque pensé que no te veía nunca más’. Yo no había entrenado nada esos días. Le pedí a Tabárez y me puso”, relató Riquelme.
El partido al que se refirió se jugó el 3 de abril de 2002, cuando Boca visitó a Huracán en el estadio Tomás Adolfo Ducó por la fecha 11 del Torneo Clausura.
Con Óscar Washington Tabárez como entrenador, el Xeneize ganó 2 a 0, con goles de Ariel Carreño y Héctor Bracamonte. Riquelme fue titular pese a la semana difícil.
Más allá de ese recuerdo, Cristian Riquelme también estuvo en el centro de controversias en el fútbol porteño. En agosto de 2023, su nombre apareció en allanamientos en La Bombonera por una causa que investigaba presunta reventa y falsificación de entradas.
También fue denunciado por Paula Seminara, asambleísta opositora, con quien existen restricciones perimetrales dispuestas por la Justicia.
Además, Valentina Salcedo lo acusó públicamente y presentó una denuncia policial por una agresión física en las inmediaciones de La Bombonera, antes de un partido frente a Lanús.
El vínculo entre Riquelme y Chanchi no es solo familiar: el hermano cumple funciones operativas vinculadas al día a día de Boca y participa en tareas relacionadas con la estructura dirigencial.
En la entrevista, Riquelme también habló de varios temas que atraviesan al fútbol argentino, aunque el momento más personal fue el recuerdo del secuestro de su hermano.
El episodio ocurrió a principios de abril de 2002, cuando Cristian Riquelme estuvo secuestrado durante varios días hasta que fue liberado.
El relato llega en la previa de un Superclásico, cuando Boca está en el centro del debate futbolero porteño.
El recuerdo del partido ante Huracán muestra la relación entre lo personal y lo institucional: Riquelme jugó de titular aunque no había entrenado con normalidad.
La historia también muestra la complejidad de la gestión de Boca: un dirigente cercano al presidente está en el centro de denuncias y causas judiciales.
Para los clubes de AMBA, el relato de Riquelme vuelve a poner en el centro la figura de Boca y el peso de sus dirigentes en el fútbol argentino.

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