Los bonos soberanos argentinos operaron este lunes con una baja promedio de 0,5%, según la referencia de los títulos Globales con ley de Nueva York. En el mismo movimiento, los papeles hard dollar acumulan una caída promedio de 5% en el último mes.
El riesgo país de JPMorgan subió 28 unidades a las 11:30 horas y se ubicó en 675 puntos básicos, el nivel más alto desde el 28 de octubre de 2025, cuando marcó 685 unidades.
En el último mes, el indicador subió 150 puntos básicos, equivalente a un 28%. El mínimo de 2026 se había registrado en 403 puntos el 10 de julio.
Para IEB, una compresión de las tasas de interés globales sería favorable para que la deuda soberana en dólares recupere niveles de agosto y principios de septiembre. En el frente local, los drivers serían los datos de actividad económica y las encuestas de imagen política.
GMA Capital Research señaló que la volatilidad internacional castigó con fuerza al mercado y adelantó, antes de tiempo, la discusión electoral. La firma sostuvo que la acumulación de reservas, el superávit fiscal y la desinflación siguen siendo centrales.
La consultora añadió que las novedades en el Congreso, el armado de la oposición, los indicadores de confianza y las encuestas ya forman parte de la conversación, a 12 meses de los comicios nacionales.
TSA Bursátil destacó que las miradas del mercado se concentraron en las señales del Gobierno de cara al escenario electoral. Tras reunirse en Bangkok con inversores convocados por JP Morgan Chase, el ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció la creciente atención sobre la dinámica política hacia los comicios presidenciales del próximo año.
El funcionario ratificó que Argentina contempla activar el swap de monedas con China para cubrir vencimientos en caso de no poder continuar la emisión de Bonares en el mercado primario. A su vez, mencionó que la línea por USD 20.000 millones con EEUU se mantiene como una opción para amortiguar la volatilidad en los mercados.
Caputo obtuvo el respaldo de la directora del FMI y del presidente del Banco Mundial, organismo que evalúa ampliar los fondos disponibles para el país. En paralelo, el presidente Javier Milei proyectó que el riesgo país perforará los 100 puntos básicos en algún momento del año entrante.
En Washington, Milei defendió la apertura comercial y admitió que generará efectos colaterales en sectores menos competitivos. En una presentación ante la Cámara de Comercio de Estados Unidos, reconoció que la apertura generó ganadores y perdedores, incluidas empresas que quebrarán en el proceso.
El economista Gustavo Ber advirtió que, tras comprimirse hasta la zona de los 400 puntos básicos, el riesgo país volvió a superar los 600 puntos básicos. Para el titular del Estudio Ber, eso confirma que la convergencia no es lineal ni automática y depende tanto de los acontecimientos como de las expectativas.
Ber enumeró un contexto externo de tasas de interés más altas, una política que aún no define el escenario rumbo a 2027, las ansias de que el BCRA acelere sus compras, el crédito que no repunta tras el aumento de la mora y los sectores más rezagados que no reciben el derrame.
El movimiento de los bonos y del riesgo país vuelve a poner en el centro la confianza de los mercados. Para los hogares y empresas de CABA y el conurbano, la señal de mayor riesgo presiona el costo del financiamiento y la expectativa sobre la continuidad del programa económico.
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