El riesgo país de Argentina subió este viernes por décima rueda consecutiva y volvió sobre los 600 puntos básicos, un umbral que no superaba desde el 7 de abril, y máximos desde el 30 de marzo.
El indicador de JP Morgan había tocado un piso de 2026 en los 403 puntos básicos el 7 de julio y desde entonces la brecha se expandió unos 200 puntos básicos, prácticamente un 50 por ciento.
La suba se explica por una combinación de factores internacionales adversos, como la situación geopolítica y la suba de tasas americanas, y dudas de los inversores sobre la economía local y la sustentabilidad de los pagos a futuro.
Con el riesgo país sobre 600 puntos básicos y rendimientos del orden de 5 por ciento para los bonos del Tesoro de Estados Unidos, el Gobierno debería convalidar tasas del orden de 11 por ciento anual para emitir nueva deuda en mercados internacionales.
Esa tasa es prohibitiva por el alto costo de repago, por lo que deja a Argentina marginada de esa alternativa y obliga a pagar con dólares en efectivo los vencimientos de capital e intereses.
Desde Mills Capital explicaron que la suba refleja factores externos e internos y no necesariamente un cambio en los fundamentals, sino un momento de mayor volatilidad con un premio al riesgo más alto.
Los analistas señalaron que la acumulación de reservas, el superávit fiscal y la mejora del frente externo siguen siendo elementos de soporte para la economía.
Hacia adelante, la evolución dependerá de que esos fundamentals se mantengan y de cómo se despejen las incertidumbres políticas, con espacio para que parte de la prima de riesgo se vuelva a comprimir.
Desde IEBa destacaron que la economía de Estados Unidos sigue mostrando fortaleza, aunque la tasa a 10 años del Tesoro volvió a superar el 5 por ciento, niveles de 2007, y crece la probabilidad de una nueva suba de la Fed en octubre, según el análisis, en 64 por ciento. El dólar se fortalece y castiga a emergentes.
En Argentina, el impacto se limita al riesgo país y a la valuación de activos, mientras que tipo de cambio, tasas, reservas e inflación se mantienen controlados gracias al ancla fiscal.
Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital, observó que la cautela de los inversores persiste ante el menor ritmo de compras del Banco Central y el estancamiento de la actividad económica.
En ese contexto, los bonos soberanos en dólares de vencimiento corto mostraron mayor firmeza, mientras que las opciones de mediano y largo plazo sufrieron los mayores castigos.
El economista Gustavo Bersu subrayó que los activos domésticos atraviesan una etapa de debilidad y les cuesta acompañar los momentos de mayor apetito global por riesgo, aun cuando Wall Street se mantiene cerca de sus máximos.
Con el mercado local tranquilo, la atención empieza a girar hacia la política, de cara a las elecciones de 2027. Los inversores parecen preferir transitar el camino electoral con una postura defensiva: reconocen valuaciones atractivas en bonos y acciones, pero aún no se deciden a sumar posiciones en sus carteras.
Para los hogares y empresas de Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, la mayor prima de riesgo implica un financiamiento más caro y una valuación de activos más volátil.
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