El salto del riesgo país a 918 puntos expuso la vulnerabilidad financiera del programa de Toto Caputo.
La presión llegó en un contexto de inestabilidad política en Washington, con versiones de cambios en el gabinete de Donald Trump y hasta la posible salida de Marco Rubio.
Según Clarín, el indicador venía subiendo desde julio y aceleró en octubre, cuando en Wall Street circulaba una recomendación de Larry Fink, dueño de BlackRock, para invertir con cautela en activos argentinos.
El punto de quiebre se ubicó en la última semana de septiembre, cuando Javier Milei concurrió a la ONU. Ese mismo período, Caputo se reunió en JP Morgan y el presidente en el Economic Club of New York.
Esos días, el riesgo país estaba en 628 puntos. Ayer tocó 918 puntos, un salto de 46% que dejó en evidencia la tensión por la deuda y la recesión.
El error, según la nota, fue de comunicación. Caputo aseguró que Milei gana en primera vuelta y el presidente insistió en que la elección sería entre su gobierno y el caos kuka. En Manhattan, las encuestas no garantizan la reelección.
La otra grieta fue el bazooka: se pasó de US$ 50.000 millones a US$ 125.000 millones, luego de US$ 75.000 millones. Para los banqueros, faltan US$ 15.000 millones para 2027.
El retroceso electoral de Trump sumó viento de frente: pone en duda el swap del Tesoro y el apoyo de la Casa Blanca en FMI, Banco Mundial y BID. Gary Litman, de la US Chamber of Commerce, advirtió que la derrota limitará la asistencia financiera.
En el Gabinete, la tensión creció por las apariciones de Pablo Quirno. El 4 de octubre, el canciller afirmó que todos los candidatos apoyados por Milei ganan. Desde entonces, ganó Lula, retrocedió Trump y Netanyahu puede perder su gobierno.
El debate interno se volcó al consumo. Santi Caputo consultó a economistas y empujó un Plan platita liberal: bono a jubilados y aumento extra a la AUH, con costo de 0,4 del Producto y unos US$ 3.144 millones.
Para la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, la señal es directa: si el riesgo país se mantiene alto, se encarece el financiamiento, presiona precios y complica la actividad. La discusión por el Plan platita se convierte en un termómetro de si el Gobierno busca aliviar el consumo o priorizar el ajuste.
En Wall Street, un chat secreto de inversores en Argentina reflejó preocupación por la recesión. La lectura fue que el mensaje oficial era ambiguo y que la bonanza no se sostenía con un plan financiero claro.
Con información de Clarín y Último Momento.

Comentarios