El riesgo país argentino superó los 800 puntos básicos y llegó a 808 unidades, su máximo desde octubre de 2025.
El indicador, elaborado por JP Morgan, reflejó presión sobre los activos locales por la incertidumbre electoral, las señales del mercado cambiario y las dudas sobre la deuda argentina.
El escenario externo elevó la aversión al riesgo: las tasas de los bonos del Tesoro de Estados Unidos se mantuvieron altas, el petróleo subió y persistieron presiones inflacionarias globales. En la región, el balotaje de Brasil añadió tensión, mientras Estados Unidos se preparaba para las elecciones legislativas del martes 3 de noviembre.
Para los inversores, ese contexto suele afectar con más fuerza a los mercados emergentes. Argentina enfrenta además una prima adicional por sus antecedentes de cesaciones de pagos, cambios en las reglas de juego, devaluaciones y crisis económicas recurrentes.
Los inversores evalúan la capacidad del Gobierno para reforzar las reservas internacionales y atender los abultados vencimientos de deuda en moneda extranjera previstos para 2027, además de los pagos comprometidos con el Fondo Monetario Internacional.
También pesan la percepción de atraso cambiario frente a la inflación, la necesidad de sostener tasas elevadas en pesos para moderar una inflación todavía alta y una economía que atraviesa una recesión técnica.
Para PPI, los 800 puntos básicos pasan a ser una referencia para el mercado, pero no garantizan un cambio de tendencia. La firma señaló que una recuperación sostenida requerirá que “empiecen a despejarse las dudas que pesan sobre la deuda argentina”.
Sergio González, Head de la Oficina de Inversiones de Cohen, aseguró que el mercado espera conocer el equipo económico de Brasil y su orientación fiscal. “El financiamiento en dólares de 2027 sigue sin definirse, pese a las compras de reservas”.
El especialista agregó que la Fed mantuvo la tasa, pero los futuros anticipan una posible suba en diciembre. Su estrategia prioriza el tramo corto en dólares y la cobertura CER en pesos.
Un reporte de Vector Investments sostuvo que la combinación de tasas externas altas y dudas sobre la acumulación de reservas volvió a ampliar la prima exigida a los activos argentinos.
GMA Capital separó los factores globales de los propios de Argentina. Según sus cálculos, el componente global, medido a través del índice EMBI, explicaría 209 puntos básicos del riesgo país, mientras que el componente idiosincrático aportaría 568 puntos básicos.
Para la firma, el riesgo externo se ubicó incluso por debajo de los niveles que habían predominado durante 2025, mientras que la mayor presión provino de los interrogantes locales. “Por ahora, el ajuste se concentra en la ampliación del canje y los mayores spreads soberanos”.
La corrección de los activos argentinos se produjo a pesar de que el tipo de cambio se mantuvo relativamente estable. Esa dinámica contrastó con las presiones que atravesó el mercado brasileño tras los comicios presidenciales que derivaron en el triunfo de Luiz Inácio Lula Da Silva.
Para Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, la señal importa porque la inflación, el tipo de cambio y las tasas en pesos figuran entre los factores que presionan a los activos argentinos.
Con información de: Infobae. Actualización del 3 de noviembre.

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