El riesgo país llegó a 648 puntos el viernes, después de marcar el 7 de julio su nivel más bajo en ocho años, en 403 puntos básicos. La señal no pasó desapercibida: el mercado volvió a poner la lupa sobre la capacidad de pago del Estado y sobre la estrategia cambiaria y fiscal del Gobierno.
Desde aquel mínimo, el índice de JP Morgan aumentó 245 puntos, mientras que el promedio de la región cayó 55. En 2026, el spread arrancó en 561 puntos básicos, tocó el piso en julio y ahora se ubica en un nivel que obliga a repensar el costo de financiamiento del Tesoro.
En las pantallas de la city, la atención ya no está en el dólar mayorista ni en el MEP. Según GMA Capital, el riesgo país “giró 180 grados” y se convirtió en la variable que escapa al control oficial y a las restricciones que todavía pesan sobre el mercado.
La primera explicación es política. En el primer semestre bajó la popularidad de Javier Milei, por una inflación más alta a la esperada y una actividad peor a la imaginada. Sobre esa base, algunos análisis sostienen que La Libertad Avanza tiene menores chances de reelegir. El politólogo Ignacio Labaqui advirtió que el peronismo está en ebullición y que falta claridad sobre las reglas de 2027, con el PASO como incógnita.
La segunda es global. Las acciones de las grandes tecnológicas (Apple, Microsoft, Google, Amazon y Facebook) registraron esta semana la peor caída desde el “día de la liberación” de Donald Trump, el 2 de abril de 2025. El Nasdaq retrocedió 4,5%, y encima caen nubarrones sobre la economía de EE.UU. pese a que el FMI dejó inalterado su pronóstico de crecimiento global para 2027: dudas fiscales, inflación que se recalienta, competencia por financiamiento de 45 empresas del S&P 500 que explican el 40% de las ganancias del año y una tasa más alta, porque el mes pasado la Reserva Federal la subió por primera vez en tres años. Un bono del Tesoro de EE.UU. a 10 años paga 5,1% anual.
La tercera es el peso de la deuda. El país enfrenta vencimientos con el mercado por US$ 14.000 millones anuales en 2027 y 2028. El año que viene, solo al FMI tiene que pagarle US$ 4.400 millones y a los bonistas US$ 3.600 millones. Según el economista Fernando Marull, al Gobierno le falta conseguir US$ 10.000 millones para cerrar el programa financiero 2027.
La cuarta es el FMI. Kristalina Georgieva dijo con sorna que Argentina le pagará la deuda, luego de elogiar a Grecia por repagar anticipado el préstamo de 2008. El Fondo es acreedor privilegiado y uno de sus argumentos para bajar el riesgo país es que Argentina acumule más reservas para fondearse en el mercado y acallar las dudas. En Bangkok reconoció avances en la compra de dólares: en octubre compró unos US$ 1.000 millones, más que en agosto (US$ 770 M) y septiembre (US$ 476 M).
La quinta es el sentimiento del mercado. GMA advirtió que la estrategia de “buy & hold” ofrece una relación riesgo-retorno poco atractiva y que está reservada para quienes toleran el riesgo. Con el riesgo país en foco, la pregunta no es solo cuánto se compra en el mercado de cambios, sino si el Gobierno logra sostener reservas y calmar la incertidumbre que hoy le corre el arco a Caputo.
Con información de: Clarín y Último Momento.

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