La semana cerró con presión sobre activos argentinos: el riesgo país subió 37 puntos o 6,1%, a 646 puntos básicos.
El indicador tocó el viernes los 655 puntos, un máximo desde el 25 de noviembre del año pasado.
Los bonos soberanos en dólares cayeron 2% promedio y sus rentabilidades superaron el 11% anual.
El S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires bajó 4,4% en pesos, a 2.767.663 puntos.
En dólares, el índice cayó 4,6%, a 1.700 puntos, un piso desde el 24 de octubre del año pasado, la rueda previa a las elecciones legislativas.
En Nueva York, las pérdidas entre ADR y acciones argentinas fueron elocuentes, encabezadas por Cresud, IRSA y Telecom.
Las caídas incluyeron 11,6% para Cresud, 9,1% para IRSA y 9% para Telecom.
Entre las demás caídas se anotaron Satellogic, Banco Supervielle, Edenor, Vista Energy, Transportadora Gas del Sur, YPF y Grupo Galicia.
Las bajas fueron de 8,1%, 8%, 6,3%, 6,3%, 5,9%, 5,8% y 5,7%, respectivamente.
El deterioro llegó con aversión global: la salida de fondos de deuda de Estados Unidos subió tasas de bonos del Tesoro sobre 5% anual, máximos desde 2002.
Para títulos emergentes hubo presión bajista, aunque acciones de EE.UU. fueron refugio, con un S&P 500 prácticamente neutro.
Según IEB, la tasa de bonos de EE.UU. a diez años pasó de 4,9% el 23 de septiembre a 5,25% al cierre del jueves.
Ese movimiento provocó un gran sell off de bonos en el mundo, según la misma consultora.
La consultora 1816 señaló que Argentina no tiene problema de stock de deuda: la neta del Tesoro es 35% del PBI y hay superávit primario, casi inédito en América Latina.
Pero, por falta de reservas, servir deuda en 2028-2031 requerirá rollover, si Milei se reelige, o compras de BCRA o Tesoro.
Además, el sector energía generará dólares, pero para que se queden el programa económico debe ayudar, añadió 1816.
El economista Gustavo Ber dijo que los inversores enfrentan tiempos electorales adelantados a los mercados financieros.
La ansiedad por anticipar el futuro ocupa el centro del juego, añadió Ber.
Cada señal se lee en clave electoral, los operadores recalculan chances de reelección y se refuerza la incertidumbre.
Esa actitud de wait and see paraliza decisiones de inversión y afecta la actividad económica.
Max Capital describió el desempeño más débil de activos argentinos frente a pares, con spreads de high yield ampliados y bonos argentinos con ampliación aún mayor.
Desde julio, la explicación se divide entre factores locales y externos; en septiembre pesó más lo global.
Los bonos high yield cayeron, pero la corrección de Argentina fue más pronunciada que su beta habitual.
Las probabilidades de default aumentaron con mayor intensidad para años posteriores a 2027.
Con información de: Infobae.
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