La reunión reservada que Patricia Bullrich mantuvo con quince dirigentes de su círculo de confianza dejó un diagnóstico sombrío sobre la economía y la fatiga social.
El encuentro, realizado en una oficina de la calle Bulnes, en Palermo, se presentó oficialmente como una reunión de trabajo y coordinación de equipos, pero hubo discusiones sobre política económica, polarización con el kirchnerismo y el rol de Bullrich en el próximo año electoral.
Las invitaciones habían sido enviadas durante la semana anterior, sin anticipar un temario detallado. Entre los presentes hubo legisladores nacionales, provinciales y porteños, dirigentes territoriales y colaboradores de la presidenta del bloque oficialista en el Senado.
La senadora abrió la conversación con una intervención de aproximadamente quince minutos y después escuchó a los presentes. La reunión terminó con una fotografía grupal que circuló dentro del oficialismo y adquirió un significado político propio.
La situación económica ocupó buena parte de la conversación. Dirigentes de peso plantearon dudas sobre la capacidad del Gobierno para llegar a las elecciones presidenciales de 2027 con una recuperación suficientemente perceptible en los ingresos, el consumo y la actividad productiva.
La preocupación no estuvo asociada necesariamente a una crisis generalizada, sino a la posibilidad de que la estabilidad macroeconómica resulte insuficiente para modificar el humor social. En la mesa se habló del cansancio que comienza a manifestarse en distintos sectores después de un período prolongado de ajuste.
Algunos dirigentes consideraron que el Gobierno enfrenta dificultades para recuperar el apoyo de quienes acompañaron inicialmente a Milei, pero hoy expresan descontento por la persistencia de los problemas económicos. La discusión incluyó el impacto que entre los jóvenes están teniendo las políticas económicas que aplica el gobierno.
No todos compartieron el mismo pesimismo. Hubo quienes defendieron los resultados del programa de estabilización y sostuvieron que la economía podría experimentar una mejora moderada durante los próximos meses.
La crítica más filosa, según coincidieron los consultados, apunta a la mesa política, que conduce Karina Milei y donde gravita, por delegación, Martín Menem. En las conversaciones se escuchó una frase que elevó la temperatura: “Somos liberales o libertarios, pero algunos se manejan como soviéticos o estalinistas”.
Aunque aparecieron posiciones confrontativas, no se habló de una ruptura con La Libertad Avanza, pero sí de preservar una autonomía relativa. El encuentro, realizado en Palermo y con la participación de legisladores porteños, muestra que la tensión política también se juega en la Ciudad, donde la percepción de la economía pesa en la agenda electoral.
Con información de Infobae sobre la reunión de Bullrich.

Comentarios