La campaña agrícola argentina está escribiendo una nueva página en los libros de récords. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires confirmó que la producción de maíz alcanzará las 64 millones de toneladas, estableciendo un nuevo máximo histórico absoluto que supera en un 15,3% el anterior récord de 55,5 millones de toneladas registrado en la campaña 2018/19.
El salto productivo se explica por la incorporación de 300 mil hectáreas adicionales a la estimación anterior, elevando la superficie total sembrada a 8,4 millones de hectáreas. Esta cifra iguala el máximo histórico de la serie PAS registrado en la campaña 2023/24, confirmando una expansión sin precedentes para el cultivo del cereal dorado.
Pese al optimismo de las proyecciones, el avance de cosecha mantiene un ritmo pausado: alcanza el 32,9% del área apta nacional con un rendimiento promedio de 84,8 quintales por hectárea. La demora se debe a que gran parte del área agrícola continúa priorizando la recolección de soja, postergando las tareas de cosecha del maíz.
En el caso del maíz tardío, los lotes siguen avanzando hacia la madurez fisiológica con expectativas productivas elevadas. Los productores aguardan el inicio pleno de las labores de cosecha con perspectivas de rindes superiores a los previstos inicialmente, lo que refuerza el optimismo en torno a una campaña que logró recuperar potencial tras las dificultades climáticas del ciclo.
El panorama se completa con resultados destacados en otros cultivos. La cosecha de sorgo granífero avanza cubriendo el 34,5% del área apta nacional, con un rendimiento promedio de 43,1 quintales por hectárea y una proyección de producción mantenida en 2,9 millones de toneladas.
Por su parte, la soja continúa sorprendiendo con resultados que superan ampliamente las expectativas iniciales. La recolección alcanza el 74,7% de la superficie apta nacional con un rendimiento promedio de 32,8 quintales por hectárea, el más alto registrado en las últimas seis campañas. La proyección total de cosecha se elevó a 50,1 millones de toneladas.
Este escenario excepcional podría redefinir por completo el cierre de la campaña agrícola argentina, consolidando al país como uno de los principales productores mundiales de granos y generando un impacto significativo en las exportaciones y el ingreso de divisas para la economía nacional.

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