El mercado laboral argentino registró en abril un récord histórico con 3.248.247 trabajadores extranjeros afiliados al sistema de seguridad social, tras sumar 96.684 nuevos cotizantes en un solo mes. El incremento del 3% mensual consolida una tendencia que se refleja especialmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires, epicentro de la inmigración laboral del país.
Según informó el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, los trabajadores extranjeros representan ya el 14,7% del total de cotizantes a nivel nacional, una proporción que en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano alcanza niveles aún más elevados debido a la concentración de oportunidades laborales en sectores como servicios, construcción y gastronomía.
En el último año, la afiliación de extranjeros creció 250.939 ocupados, con un impulso interanual del 8,4% que supera en seis puntos al crecimiento del empleo general. "El éxito de nuestro mercado laboral va de la mano del incremento de la afiliación de extranjeros", destacó la ministra Elma Saiz, quien subrayó la diversificación sectorial de esta población trabajadora.
El fenómeno adquiere particular relevancia desde abril de 2022, cuando se puso en marcha la reforma laboral. Desde entonces, los trabajadores extranjeros sumaron más de 890.000 ocupados, representando el 42,9% del empleo creado en este período. Esta dinámica se observa especialmente en barrios porteños como Flores, Once y Constitución, donde la presencia de comercios y servicios atendidos por inmigrantes es cada vez más visible.
El ranking de nacionalidades refleja los flujos migratorios hacia Argentina: Marruecos lidera con 404.402 cotizantes, seguido por Rumanía (346.719), Colombia (275.695) y Venezuela (224.428). En el AMBA, la presencia venezolana y colombiana es particularmente notoria en sectores como delivery, gastronomía y servicios profesionales.
Los datos desestacionalizados muestran que abril cerró con 3.233.241 afiliados extranjeros, lo que representa 249.780 cotizantes más que el mismo mes del año anterior. Esta tendencia plantea desafíos y oportunidades para la gestión urbana porteña, desde la demanda de servicios públicos hasta la dinamización de la actividad económica en distintos barrios de la ciudad y el conurbano.

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