El feriado del Día del Trabajador convirtió a la Feria Internacional del Libro en un fenómeno masivo que desbordó la capacidad de La Rural de Palermo. Antes de las 16, ya era imposible encontrar estacionamiento no solo en las inmediaciones del predio, sino en todo el barrio, mientras miles de personas se dirigían hacia las entradas de Avenida Santa Fe y Sarmiento.
"Hoy es un día histórico porque hace mucho tiempo que no vemos tanta gente en la Feria", explicó Christian Rainone, presidente de la Fundación El Libro, entidad organizadora del evento que este año tiene a Perú como país Invitado de Honor. "El público colmó todas las salas, los pasillos, es imposible caminar y recién son las 19 y siguen entrando personas", agregó.
La masiva concurrencia se explica por varios factores: el feriado nacional, una tarde apacible que invitaba a salir, el cobro de salarios del primer día del mes y una agenda cultural imbatible. Para el final de la jornada, todavía estaban por comenzar los espectáculos de Rock & Pop en la carpa central con capacidad para cuatro mil personas.
En el espacio cultural de Clarín-Ñ, la tarde arrancó con la actriz Elisa Carricajo, integrante del grupo Piel de Lava, presentando su libro "Esto también es tarot" ante un auditorio repleto. Una hora después, Claudia Piñeiro saludó a un público aún más numeroso, con todas las mesas, sillas y plataformas ocupadas, mientras muchos lectores siguieron el diálogo de pie.
Uno de los momentos más convocantes fue la presentación de Santiago Speranza con "Fiesta presentación" ante cientos de jóvenes lectores que luego lo esperaron horas para recibir autógrafos y selfies. La fila de adolescentes siguió creciendo incluso durante la charla del científico Diego Golombek sobre los misterios del sueño.
Los pasillos estaban tan atiborrados que desplazarse del Pabellón Verde -donde están los grandes grupos editoriales- hacia los laterales Azul y Amarillo podía demandar hasta 15 minutos para recorrer apenas 50 metros. Las colas para pagar serpenteaban interminablemente, mientras las redes de datos y billeteras virtuales colapsaban ante la desesperación de cajeros que para las 19 ya parecían extenuados.
La jornada también convocó a figuras destacadas como la escritora Gloria V. Casañas, que presentó "El otoño del huemul" ante un centenar de personas en la sala Alfonsina Storni, mientras Felipe Pigna volvía a los años setenta con su nuevo libro "76" en la sala José Hernández. Incluso políticos como el exjefe de Gabinete Guillermo Francos dijeron presente.
"Esperamos que de acá al 11 de mayo esto siga siendo una fiesta", concluyó Rainone, mientras la gente seguía ingresando al predio que parecía haber alcanzado su límite de capacidad en una jornada que marcó un hito en la historia reciente de la Feria del Libro porteña.

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