Después de permanecer cerrada durante cinco años, la última casona histórica de calle Florida vuelve a abrir sus puertas con una nueva identidad. La Residencia Peña, rebautizada como Casa República, busca convertirse en un nuevo punto de referencia gastronómico y cultural en el microcentro porteño.
El edificio, construido por el reconocido arquitecto belga Jules Dormal para la familia Peña a principios del siglo XX, fue durante casi cien años la sede histórica de la Sociedad Rural Argentina (SRA). Desde sus salones se manejaba todo el funcionamiento del organismo: desde lo administrativo hasta las reuniones institucionales y los registros genealógicos de las razas bovinas y equinas.
En 2021, la SRA se mudó a un nuevo edificio en Palermo, ubicado dentro del Predio Ferial La Rural, lo que generó el desafío de darle nueva vida a esta joya arquitectónica que representa el último vestigio de los palacios que caracterizaron la época dorada de Florida.
"Los Peña eran la 'nobleza' local y esta construcción respondía a esa estirpe. Pertenecían a una elite, conformada por muy pocas familias, que eran dueños de grandes extensiones de tierras", explicó Gerardo Di Fazio Lorenzo, del área de Cultura y Culto de la SRA. "La calle Florida tenía en su traza muchas residencias similares que fueron desapareciendo; esta es la única que conserva su espacialidad tal como fue proyectada".
El palacio refleja la búsqueda de prestigio de la elite porteña de principios del siglo XX, con fachadas símil piedra París con almohadillado, balaustradas y herrería decorativa. Sus interiores conservan boiserie, salones sociales amplios, arañas y grandes chimeneas, todo con una decoración que evoca el esplendor de la Belle Époque.
Jules Dormal, el arquitecto detrás de esta obra, llegó a Argentina en 1868 con la intención de convertirse en empresario de la carne. Tras el fracaso de su frigorífico en Entre Ríos, se volcó a la arquitectura y se convirtió en una figura clave del paisaje urbano porteño. Continuó las obras del Palacio del Congreso y del Teatro Colón, y también terminó el Palacio Pereda en Retiro, actual sede de la Embajada de Brasil.
La historia de la residencia tiene un tinte melancólico: Adela Blayer murió el mismo año de la inauguración en 1902, y su esposo Juan Gregorio Bautista Peña Zelaya falleció apenas seis años después. La propiedad quedó en manos de su único heredero, Julio Peña Blayer, quien tuvo once hijos y terminó mudándose al edificio contiguo donde funcionó la famosa Confitería Richmond, también obra de Dormal.
Ahora, bajo la dirección del chef Martiniano Molina, ex intendente de Quilmes, Casa República se prepara para su inauguración oficial el 9 de julio. El proyecto busca transformar la residencia en "un espacio dedicado a la gastronomía, la cultura, el arte y las tradiciones que forman parte de la identidad nacional", según explicó Nicolás de la Cruz, director de relaciones institucionales.
La propuesta gastronómica incluirá restaurante, café y bar, con un enfoque en productos y materias primas regionales seleccionados a lo largo del país. De esta manera, el último palacio de la "nobleza" porteña en Florida busca escribir un nuevo capítulo en la historia del microcentro, combinando patrimonio histórico con una propuesta cultural contemporánea.

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