Un rayo mató a cuatro yeguas de polo durante una práctica en el Jockey Club de San Isidro.
El episodio ocurrió en la cancha número 6 del predio, mientras 20 animales estaban bajo la supervisión de un cuidador. La tormenta fue el escenario de una descarga eléctrica de gran potencia.
Según la información disponible, el hombre fue impulsado unos tres metros, cayó de espaldas y recibió asistencia médica. Otras fuentes lo describen como un petisero trasladado a un sanatorio cercano por precaución.
La potencia de la descarga también dejó marcas en los animales: las mantas y vendas que llevaban los caballos sufrieron destrozos. En particular, las vendas rojas que cubrían las patas se rompieron a la altura de los tobillos.
Además de las cuatro yeguas que murieron, dos yeguas cayeron al suelo durante el episodio. Según el testimonio de una persona vinculada al hecho, lograron recuperarse y no se sumaron al saldo fatal.
Allegados al caso señalaron que los animales afectados “tienen un valor relativo, no son de los más caros”. Ese detalle no resta gravedad a la escena: se trató de una descarga eléctrica que fulminó a los equinos en plena actividad.
El hecho ocurrió durante una tormenta y, según la información publicada, no se recuerda un episodio parecido entre los aficionados de este deporte. La combinación de animales, práctica y descarga convirtió la escena en un suceso poco habitual.
Para los presentes, el detalle de las vendas rotas llamó la atención tras lo sucedido. Las mantas y los elementos que cubrían a los caballos quedaron dañados por la fuerza del rayo, un detalle que llamó la atención.
La nota se publica como en desarrollo, por lo que pueden incorporarse nuevos datos sobre el estado del cuidador y las condiciones de la práctica. De todos modos, el saldo inicial es claro: cuatro yeguas muertas y un hombre asistido por la descarga.
El suceso se produjo en el Jockey Club de San Isidro, un predio asociado al polo y a la actividad con caballos. La tormenta y la descarga eléctrica dejaron una escena que llamó la atención de quienes presenciaron la práctica.
Las dos fuentes consultadas coinciden en el lugar, la cancha 6 y el saldo de cuatro yeguas. También coinciden en que la tormenta fue el contexto de la descarga eléctrica que afectó a los animales y a una persona.
En cuanto a la persona, hay un matiz: una de las notas habla de un cuidador herido, mientras la otra señala que no se registraron personas heridas. En ambos casos, el hombre fue impulsado tres metros y recibió atención médica por precaución.
El detalle de las vendas rojas y de las mantas dañadas aparece en ambas informaciones. Ese elemento no es menor: muestra la fuerza de la descarga sobre los objetos que estaban en contacto con los caballos.
La mención a que los animales “no son de los más caros” también forma parte del relato. No cambia el impacto del suceso: cuatro yeguas de polo murieron y dos más sufrieron la caída durante la práctica.
Para el polo, un deporte que combina caballos, práctica y tormenta, el episodio queda como un suceso poco habitual ligado a la descarga eléctrica. La nota sigue en desarrollo, pero el saldo inicial ya es conocido.
Con información de: Infobae, Clarin - Ultimo Momento.

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