En Ramos Mejía, en La Matanza, el colegio Vilfrid Baron guarda uno de los recuerdos más fuertes de la vida de Jorge Bergoglio.
La historia comienza en una casa sencilla del barrio Flores, con los padres de Jorge Bergoglio, Mario y Regina.
Esa fe se formó en Almagro, donde había una comunidad de migrantes italianos atendida por la Congregación Salesiana, en la Parroquia de María Auxiliadora y San Carlos.
La Casa Salesiana de Ramos Mejía había sido inaugurada en 1930 y, en 1949, se convirtió en una etapa decisiva.
Según explican desde el colegio, el ingreso de Jorge y su hermano Alberto se produjo tras un parto difícil que dejó a la madre con una salud frágil, en 1949.
El padre Pozzoli les ofreció la posibilidad de que los dos mayores de los 5 hijos ingresaran como pupilos a la Casa Salesiana, mientras la madre se recuperaba.
La institución estaba a cinco estaciones de tren de donde vivía la familia, por lo que el traslado no presentó ningún problema para los Bergoglio.
La institución, hoy más conocida como Don Bosco de Ramos Mejía, fue la casa salesiana donde el futuro Papa Francisco cursó sexto grado en 1949.
Los registros escolares muestran a un alumno responsable con sus tareas, aunque no todas las materias le resultaban igualmente simpáticas, pese a que después se formó como técnico químico y profesor de Literatura y psicología.
Desde el archivo del Don Bosco también se destaca el entusiasmo que le despertaba la catequesis y todo lo relacionado con su crecimiento en la fe.
El tiempo pasó y, 64 años después, el pequeño Jorge se convirtió en el Papa Francisco, sin olvidar sus raíces argentinas.
En 2020, con la pandemia por Covid-19, el Vilfrid Baron cumplió noventa años y le envió una carta.
En la respuesta, Francisco describió un ambiente alegre, marcado por la oración, la cercanía en el trato y la creatividad.
En esa carta, Francisco dejó saber que fue una Casa en la que se sintió a gusto, donde sus educadores lo conocían personalmente y se interesaban por él.
El Vilfrid Baron fue, para Jorge Bergoglio, una comunidad a la que pudo sumarse con alegría, a pesar de las circunstancias que lo habían llevado hasta allí.
Ahora, la Casa pertenece a la Inspectoría salesiana de Argentina Sur, Beato Ceferino Namuncurá, que formuló una propuesta para la preparación y participación de los jóvenes en la visita del Papa León XIV.
De esas iniciativas participarán más de 50 jóvenes de los grupos juveniles y de la escuela secundaria, acompañados por educadores y animadores.
El colegio, con más de 90 años de historia en La Matanza, hoy se prepara para la llegada del Papa León XIV.

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