La situación de Marcos Rojo en Racing dio un giro de 180 grados. El defensor de 36 años, que hace apenas dos meses era señalado por los hinchas y tenía un pie afuera del club, ahora podría renovar su contrato hasta junio de 2027.
El punto de quiebre llegó el 12 de abril en el Cilindro, durante el clásico contra River. Rojo tuvo su peor actuación con la camiseta de Racing: falló en el primer gol rival, permitiendo que Facundo Colidio definiera con comodidad, y se fue expulsado por un golpe sin pelota a Lucas Martínez Quarta. Los hinchas, que ya lo miraban con desconfianza desde el gol en contra en la semifinal ante Flamengo, le "picaron el boleto".
Sin embargo, el panorama cambió drásticamente. El buen nivel mostrado en los últimos partidos y la casi segura baja de Agustín García Basso, el otro marcador central zurdo, modificaron la percepción de Diego Milito. El presidente considera que el costo-beneficio es favorable, mientras que Gustavo Costas, quien había dicho que necesitaba "un hijo de p..." en el plantel, también respalda su continuidad.
Tras cumplir la suspensión de dos fechas impuesta por el Tribunal de Disciplina, Rojo regresó gradualmente a la titularidad. Disputó los 90 minutos en los encuentros ante Estudiantes y Rosario Central, demostrando la confianza recuperada del cuerpo técnico.
Con 18 partidos disputados, el contrato por productividad que firmó en agosto pasado -después de que Miguel Ángel Russo lo declarara prescindible en Boca- podría extenderse. La próxima semana, su representante Kristian Bereit llegará a Argentina para reunirse con Sebastián Saja, director deportivo, y avanzar en los términos de la renovación.
El defensor intentó limar asperezas con los hinchas, aunque aclaró que no se disculpaba por la expulsión contra River sino por el saludo a Cristian Medina tras la derrota con Botafogo. "Hay que salir adelante. Aprovechar para pedir perdón si a alguien le molestó lo que pasó el otro día en la Copa Sudamericana", declaró en referencia a sus sonrisas durante la charla con el ex compañero de Boca.
"No soy un jugador malintencionado. Nunca fui a lastimar a nadie. ¿Soy bruto? Sí, soy bruto. Es mi forma de jugar", enfatizó el zaguero, quien mantiene una excelente relación con Costas pese a la charla fuerte posterior al clásico. El gran desafío de Marcos R. (como dice su camiseta) será reconquistar definitivamente a la hinchada de Racing.

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