El 4 de abril marcó un antes y un después para Racing. Durante el entretiempo del clásico ante Independiente en el estadio Libertadores de América, dos integrantes de la delegación académica discutían en el baño del palco visitante sobre el penal fallado por Adrián 'Maravilla' Martínez. "La podés picar si tenés la clase de Vietto; Maravilla le tiene que romper el arco", lanzó uno de ellos. Esa escena, revelada por fuentes del club, simboliza el inicio de una crisis que hoy tiene a la Academia en su peor momento.
Desde aquella tarde en Avellaneda, Racing apenas ganó 2 de 12 partidos (perdió 4 y empató 6), un rendimiento que alarmó a los hinchas de toda la zona sur del Gran Buenos Aires. El equipo quedó eliminado del Torneo Apertura con polémicas ante Rosario Central y de la Copa Sudamericana en un grupo que compartió con Caracas de Venezuela e Independiente Petrolero de Bolivia.
La crisis en Racing tiene múltiples responsables, según el sentir de los simpatizantes académicos. El menos cuestionado es Gustavo Costas, sostenido por los logros del pasado reciente. Los jugadores ya recibieron el rechazo de la hinchada por reiterados malos rendimientos, mientras que el principal apuntado es el presidente Diego Alberto Milito, el ídolo que ya tuvo que escuchar insultos en el Cilindro.
Los conflictos internos se multiplicaron temprano en el semestre. Varios futbolistas pidieron aumentos salariales y otros directamente manifestaron su deseo de irse del club. El caso más resonante fue el de Santiago Sosa, quien a través de su representante dejó trascender que le habían prometido una mejora económica que nunca llegó.
"El derrumbe de Racing es netamente espiritual porque el juego nunca le fluyó", explicó una fuente cercana al plantel. La energía y actitud que caracterizaban al equipo de Costas se fueron diluyendo. Los futbolistas que antes "trababan con la cabeza" si era necesario, como Sosa jugando ante Flamengo con máscara y media cara rota, perdieron ese fuego competitivo.
El panorama inmediato no ofrece certezas. Costas ya prepara el duelo por los 16avos de final de la Copa Argentina ante Defensa y Justicia, el domingo 31 en Jujuy. Recién después de ese partido se harán los balances definitivos. Llamativamente, los dirigentes aún no le hablaron al entrenador sobre la pretemporada de invierno.
"Tengo que ver cuánta plata tengo. No sé si el club tiene plata para salir a traer lo que queremos", advirtió Costas, tirándole la responsabilidad a Milito, quien también mantiene un conflicto con la AFA y Chiqui Tapia. Según pudo averiguar este medio, el entrenador está más cerca de encarar una renovación profunda del plantel que de dar un paso al costado.
Los próximos días serán de silencio, trabajo y reflexión en Avellaneda. El choque ante Defensa será determinante para el futuro de la institución. En Racing, cualquier cosa puede pasar, tanto adentro como afuera de la cancha.

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