El clásico de Avellaneda terminó en empate y dejó una sensación dividida: Racing arrancó con ventaja, pero Independiente lo igualó en el complemento.
La Academia salió con urgencia tras la caída ante Belgrano y convirtió el partido en una final, como había dicho Maravilla.
Sebastián Romero metió mano en la formación: sacó a Mijlevic, a Leonel Pérez y a Cannavo, y apostó a la experiencia para sostener el clásico.
Con Barinaga en el lateral derecho, Kranevitter en el medio y Zaracho muy activo, Racing dominó la primera etapa con intensidad y recuperación agresiva.
El gol llegó tras una recuperación de Lodico, una jugada de Conechny y una arremetida de Zaracho, que definió tras un cabezazo de Maravilla.
Independiente llegó poco en el primer tiempo: Avila inquietó por arriba, Montiel no encontró espacios y Meza no pudo sostener el desborde por la izquierda.
El complemento cambió: Jadson Viera acomodó el equipo con Matías Abaldo y el Rojo se hizo superior y logró el empate.
Para Racing, el punto no alcanza: mantiene chances matemáticas, pero necesita una martingala para seguir vivo en la competencia.
Para Independiente, el resultado lo deja bien posicionado de cara a los playoffs y todavía expectante por la Sudamericana vía Tabla Anual.
El clásico de Avellaneda dejó un mensaje claro: ganar bien no alcanza si el segundo tiempo se juega sin energía ni jerarquía.
Antes del gol, Racing tuvo tres llegadas claras: Arrayago salvó en la línea un disparo de Conechny, y Rey llegó antes que Zaracho en otro ataque.
El VAR revisó una plancha de un volante, pero no llamó al árbitro Facundo Tello, que siguió con el partido en el estadio.
Independiente casi no inquietó a Cambeses en la primera etapa: Arias mandó un centro que Chimy cabeceó desviado, y Avila volvió a probar por arriba sin precisión.
La Academia casi lo liquida antes del descanso con un córner que Escudero no pudo definir en el segundo palo: el zurdazo se perdió en la cabecera.
El Rojo mostró problemas en la contención: Marcone no pesó, Mateo Pérez Cursi estuvo nervioso y, salvo Valdez, dejó espacios en el mediocampo.
La formación de Viera fue lenta, perdió segundas pelotas y no lastimó por las bandas; el doble cinco no pudo frenar la presión de Racing.
El empate de Independiente llegó en un complemento donde el Rojo se hizo superior y tuvo una mejor definición frente al arco de Cambeses.
El clásico dejó una lectura para los clubes de la zona: en la lucha por playoffs y Sudamericana, un punto puede ser oro si el rival queda a martingala.

Comentarios