En el predio de Villa Domínico, mientras la lluvia empapa las canchas de entrenamiento, Gustavo Quinteros analiza el presente de Independiente con la tranquilidad de quien logró sacar a flote un barco que parecía hundirse. El técnico de 61 años asumió el año pasado en plena crisis, tras la salida de Julio Vaccari, y ahora busca clasificar a los playoffs del Torneo Apertura.
"Cuando tenés la posibilidad de dirigir a un club tan grande como Independiente siempre querés venir. El contexto no era bueno para nada, el equipo venía de muchos partidos sin ganar", recordó el entrenador sobre su llegada al Rojo. La situación era crítica: debuto en un clásico de Avellaneda de visitante y los primeros resultados no acompañaron con dos empates y dos derrotas.
Sin embargo, la paciencia dio frutos. "Después ganamos cuatro seguidos y siempre aspiramos a formar un equipo competitivo con los jugadores que tenemos", explicó Quinteros, quien destacó el crecimiento institucional que percibe en el club de Avellaneda.
El técnico se mostró especialmente satisfecho con el rendimiento ofensivo: "Una faceta la estamos haciendo muy bien, que es la parte ofensiva. Llegamos mucho y convertimos en todos los partidos. El equipo genera y hace goles". No obstante, reconoció que la presión histórica del club genera altibajos.
"La presión y la exigencia que hay en este club por tantos años de no poder conseguir títulos nacionales pesa. No solamente a los jóvenes sino también a los grandes", analizó el entrenador, quien ve en la historia del Rojo un arma de doble filo.
Quinteros también reveló el misterio de su famosa libreta: "Cosas puntuales, muy puntuales. Es una ayuda memoria para el entretiempo. Porque en el vestuario pasamos las jugadas defensivas y ofensivas y yo anoto algunas cosas para corregir porque no tenés tiempo".
De cara al futuro, el técnico se mostró optimista sobre las incorporaciones que llegarán a mitad de año y la posibilidad de "terminar de formar un equipo muy competitivo". El objetivo inmediato es claro: asegurar la clasificación a los playoffs y, por qué no, soñar con el título que el Rojo no consigue desde hace años.
"Hoy estamos en un momento muy bueno y tengo mucha fe en que vamos a seguir creciendo. Venimos de un buen envión", concluyó Quinteros, quien confía en que la flecha ascendente del equipo se mantenga en las fechas decisivas del campeonato.

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