La disputa por el Senado se convirtió en el eje central de la estrategia electoral en España. Los bloques de izquierda y derecha buscan acuerdos para la próxima legislatura.
Según la información de Infobae, la mayoría absoluta en la Cámara Alta será decisiva para la renovación de magistrados del Tribunal Constitucional.
El PSOE, Frente Amplio y otros partidos de izquierda acordaron presentarse unidos en 47 circunscripciones del Senado.
En el otro lado, PP y Vox siguen explorando alianzas en las listas para la Cámara Alta de cara a las elecciones del 29 de noviembre.
En la legislatura pasada, el PP tuvo mayoría absoluta en el Senado, mientras que el PSOE gobernó el Congreso con sus socios.
Esa configuración produjo más control parlamentario, varias comisiones de investigación, el veto y la dilatación de leyes del Gobierno.
También generó conflictos institucionales entre ambas Cámaras, lo que reforzó la idea de que el Senado puede actuar como contrapeso al Ejecutivo.
Aunque el Senado no elige al presidente del Gobierno y el Congreso tiene la última palabra en las leyes, su peso político creció en la práctica.
El artículo 155 de la Constitución es uno de los puntos más sensibles: el Gobierno necesita que el Senado apruebe por mayoría absoluta un proyecto para aplicar medidas.
El antecedente de Cataluña en 2017 muestra la relevancia de ese mecanismo, que puede bloquearse si no se alcanza el respaldo suficiente en la Cámara Alta.
Además, el Senado puede influir en el ritmo legislativo y en la renovación de otros órganos, aunque el Ministerio de Hacienda eliminó esta legislatura su capacidad de vetar el techo de gasto.
La eliminación del veto al techo de gasto reduce una de las herramientas tradicionales del Senado, pero no elimina su capacidad de presión política sobre el Gobierno.
Para la próxima legislatura, el resultado en el Senado podría definir no solo el control parlamentario, sino también la velocidad legislativa y la relación entre las Cámaras.
La fuente subraya que la importancia política del Senado había sido siempre relativa, pero la experiencia reciente cambió la percepción de los actores sobre su valor estratégico.
El control de la Cámara Alta permite, según el análisis, intervenir en la agenda institucional, en la renovación del Tribunal Constitucional y en la aplicación de medidas constitucionales.
En la práctica, la mayoría absoluta del PP en el Senado se usó para frenar iniciativas, dilatar normas y exigir más control parlamentario al Gobierno.
El caso de la amnistía es citado como ejemplo de una norma que puede verse afectada por el Senado, aunque el Congreso conserve la última palabra.

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