La gestión de Javier Milei enfrenta un panorama laboral complejo: desde el inicio de su presidencia se registró el cierre de 24.437 empresas y la pérdida de 266.000 puestos de trabajo formales, según datos de la fundación FUNDAR. Estos números reflejan una tendencia preocupante que golpea especialmente al Área Metropolitana de Buenos Aires, donde se concentra la mayor parte de la actividad económica del país.
El informe revela que en el último mes 257 empresas cesaron su actividad, mientras que en los últimos doce meses la cifra alcanza las 13.166 compañías menos. Esta dinámica marca un punto de inflexión respecto a gestiones anteriores y evidencia las dificultades del proceso de reconversión empresarial que impulsa el gobierno libertario.
Lo más preocupante del análisis es el corrimiento hacia la informalidad laboral. Mientras se perdían empleos registrados, el empleo no asalariado creció en 346.000 puestos y el trabajo no registrado aumentó en 33.000 plazas. Esta migración hacia la precariedad laboral impacta directamente en los trabajadores del conurbano bonaerense, tradicionalmente más vulnerables a estos cambios.
Daniel Schteingart, director de FUNDAR, explicó el fenómeno: "Si bien en lo que nosotros podemos medir, que es el empleo asalariado, se pierden puestos de trabajo, esa persona no se puede quedar cruzada de brazos porque se muere de hambre. Pasa quizás al trabajo no registrado o al trabajo no asalariado".
El sector industrial fue uno de los más golpeados, con 2.500 empresas cerradas. Los cambios tecnológicos aceleraron esta tendencia: la irrupción de plataformas como Uber desplazó numerosos taxis que anteriormente contaban con empleados en relación de dependencia, haciendo que estos emprendimientos desaparecieran del registro formal.
En el sector energético, pese al impulso de Vaca Muerta, el panorama laboral no acompaña el crecimiento económico. El PBI de petróleo y minería creció casi 20% durante el mandato, pero el empleo se encuentra 8.800 puestos por debajo del inicio del gobierno. "Petróleo y minería son sectores que te pueden mover bastante la aguja del PBI, pero te van a mover muy poquito la aguja del empleo", describió Schteingart.
Esta situación genera un impacto diferencial en el territorio. Mientras algunas localidades del interior se benefician con nuevas inversiones en Vaca Muerta, otras como Comodoro Rivadavia sufren la pérdida de empleos en cuencas tradicionales. Para el AMBA, esto significa que el crecimiento del sector energético no se traduce en oportunidades laborales locales.
Los sectores manufactureros como la industria y la construcción, históricamente importantes para el empleo en Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, permanecen con bajo nivel de actividad y muestran una marcada retracción en la generación de puestos formales. Esta realidad plantea desafíos importantes para una región que concentra más del 40% de la población económicamente activa del país.

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