Una preceptora de una escuela técnica de Bragado desapareció tras confesar que se gastó los 50 mil dólares que 38 familias habían depositado durante más de un año para costear el viaje de egresados de sus hijos a El Bolsón. La mujer, que recibía las transferencias en su cuenta personal, se acogió a licencia médica y desde entonces no responde mensajes ni aparece en público.
El caso llegó a la UFI Nº4 del Departamento Judicial de Mercedes a través de una denuncia penal colectiva por estafa agravada presentada por el abogado Federico Etcheún, quien representa a las familias damnificadas. La investigación recién comienza y la Justicia aún no logró notificar a la acusada, cuyo paradero se desconoce.
Según relató el letrado a Infobae, la preceptora habría confesado de manera extraoficial en el colegio: "Me patiné la plata", antes de desaparecer. "Todo el dinero que fueron pasando durante once meses o un año a esta preceptora no se usó para pagar el viaje; no se pagó estadía, no se pagó nada", explicó Etcheún.
Las familias habían organizado durante meses eventos para recaudar fondos y realizaban transferencias bancarias regulares a la cuenta de la educadora, confiando en su rol institucional. El abogado recopiló 38 carpetas individuales con comprobantes de transferencias, chats y documentación de cada familia para sustentar la denuncia.
La condición de empleada pública de la imputada opera como agravante del delito, lo que podría derivar en prisión según sus antecedentes. Se solicitaron medidas precautorias que incluyen la inhibición y embargo de vehículos, inmuebles y cuentas bancarias de la acusada.
Mientras tanto, el marido de la preceptora, que también trabaja en el mismo colegio, continúa asistiendo regularmente a sus funciones pero no se ha pronunciado sobre el caso. "Nadie en el colegio dijo nada. Solamente terminaron de confirmar que la plata no estaba y se había gastado, pero no aportaron ni cómo, ni dónde, ni por qué", señaló el abogado.
El monto total de 50 mil dólares representaba el costo completo del viaje de egresados para todos los estudiantes de sexto año, incluyendo pasajes aéreos, estadía y actividades en El Bolsón. Las familias ahora enfrentan no solo la pérdida económica sino también la frustración de ver cancelado el viaje soñado por sus hijos.

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