El Superclásico entre Boca y River dejó una tensión extrafutbolística: el cruce entre Ponzio y Ramírez concentró la atención.
La protesta surgió a los 79 minutos, cuando Ramírez expulsó de forma directa a Gonzalo Montiel por una infracción contra Lautaro Blanco. River ya había perdido a Lucas Martínez Quarta a los ocho minutos y quedó con nueve futbolistas.
El entrenador del equipo visitante se acercó al árbitro con visible enojo y le reprochó la decisión: “¿Ya está? ¿Cumpliste? ¿Listo? ¿Otro más no, no?”. Ponzio cuestionó que la jugada no tuviera revisión y señaló una acción anterior de Blanco sobre Tobías Andrada, que había recibido tarjeta amarilla.
Durante el cruce, el árbitro le pidió a Montiel que abandonara el campo, mientras el defensor demoraba su retiro y Rafael Santos Borré, entre los suplentes, era amonestado. El triunfo de Boca se había definido antes, con el gol de Lautaro Di Lollo a los 27 minutos.
Tras el encuentro, Ponzio vinculó la inferioridad numérica con el desarrollo del partido y cuestionó el criterio arbitral: “al quedarse con un hombre menos, marca la tendencia del partido”. También señaló que el VAR interviene en muchos casos y, según su lectura, siempre en contra de River.
La crítica se amplió con la intervención de Rodolfo D’Onofrio, expresidente de River, en redes sociales, y la de Stefano Di Carlo, actual titular, quien enfatizó: “Cuando los errores favorecen siempre a los mismos dejan de ser errores”.
Ponzio comparó la expulsión de Montiel con la falta previa de Blanco sobre Andrada y pidió una interpretación común: “Sería bueno que se entiendan entre ellos”. Añadió que, si el VAR participa, debe hacerlo en conjunto con el árbitro para que el espectáculo no se pierda.
Sobre el funcionamiento, el técnico reconoció que River bajó momentos por pérdidas de hombres: “Hemos bajado los momentos en los cuales por ahí hemos tenido pérdidas de hombres, por eso te hacen los goles”. Para el fútbol de AMBA, el cruce vuelve a poner en el centro el debate por el VAR en los clásicos.
Ponzio también explicó que la expulsión temprana modificó el plan con el que River había llegado a La Bombonera: “Desde el minuto nueve, diez, quedamos con un hombre menos, así que se genera otro fútbol”. Aseguró que nunca dejó de creer en poder poner gente adelante.
El técnico cerró con una advertencia sobre valores y parcialidad: “No quiero que me den, pero tampoco que me quiten”. Pidió que el fútbol argentino tenga una nueva dirección y que no se genere repercusión por algo que no acontece al fútbol.
El clásico, además, dejó un mensaje para el resto de los clubes de AMBA: cuando el VAR y las decisiones del árbitro se vuelven parte del relato, el debate trasciende al resultado y afecta la confianza en el campeonato.
Con información de Infobae sobre el Superclásico entre Boca y River.

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