El Gobierno porteño lanzó una encuesta para cambiar el nombre de Villa Riachuelo, el barrio más al sur de la Ciudad de Buenos Aires, generando un intenso debate entre los 14.000 habitantes de la zona. La propuesta busca resolver la histórica confusión con Villa Lugano, aunque muchos vecinos rechazan la iniciativa.
La consulta llegó por mail a los residentes de la Comuna 8 con el título "Participá en la elección del nuevo nombre de tu barrio". Según la administración porteña, la idea surgió de "inquietudes en reuniones vecinales" para que la denominación represente mejor a la comunidad local.
Villa Riachuelo es una franja de 9 cuadras de ancho por 11 de largo, ubicada en el extremo sudoeste de la Ciudad, cerca del Puente La Noria. Sus límites son las avenidas Lisandro de la Torre, Unanué, General Paz, 27 de Febrero, Escalada y Roca, abarcando íconos como el Autódromo Oscar y Juan Gálvez y el Parque Sur.
La confusión territorial es real: muchos de sus habitantes se autodefinen como parte de Villa Lugano y desconocen las diferencias entre ambos barrios. Esta situación se debe a que no existe una división geográfica clara y ambos territorios comparten servicios como la estación del tren Belgrano Sur.
El barrio tiene una rica historia que se remonta a 1888, cuando fue trazado en relación a un proyecto vinculado al Riachuelo que nunca se concretó. En la zona también se encontraron restos arqueológicos de comunidades querandíes. Uno de sus hitos más importantes fue la inauguración del Autódromo en 1951, originalmente bautizado "17 de octubre".
Cristian Bentivenga, ex presidente del Consejo Consultivo y militante radical, explicó a Clarín que la propuesta surgió de "un grupo reducido" de comerciantes y agentes inmobiliarios que se sienten perjudicados por el nombre actual. "Me parece que aceleraron demasiado. No es un tema que esté instalado en la comunidad en general", advirtió.
La mayor parte del territorio está ocupada por el Autódromo (150 hectáreas), el Parque Sur y la Reserva Ecológica del Lago Lugano, lo que limita el desarrollo residencial. Según la Ley 1777 de Comunas, el cambio de denominación puede definirse mediante consulta popular, aunque luego debe ser aprobado por la Legislatura porteña.
El debate se intensifica en redes sociales y charlas de vereda, dividiendo a una comunidad que durante más de un siglo construyó su identidad alrededor del nombre actual. La decisión final dependerá de la participación vecinal en la consulta y el posterior tratamiento legislativo.

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