El mercado laboral argentino atraviesa una transformación estructural que golpea especialmente al Área Metropolitana de Buenos Aires. Según datos oficiales del Indec, el 12,2% de los trabajadores ocupados cerró 2025 con más de una fuente de ingresos, lo que representa a 1,6 millones de personas en todo el país.
La cifra, apenas inferior al 12,4% registrado en 2024, confirma que ambos períodos son los peores desde 2016 y evidencia que la necesidad de sumar empleos no retrocede. El fenómeno del pluriempleo creció de manera ininterrumpida desde el 8,8% de 2016, con un salto significativo que alcanzó el 10,8% en 2019 y se estabilizó en niveles récord durante los últimos dos años.
El Gran Buenos Aires concentra el 54,8% del total nacional de pluriempleados, convirtiéndose en el epicentro de esta tendencia. La mayor densidad y heterogeneidad del mercado laboral en el AMBA permite esta alternancia de tareas, algo que cae drásticamente en regiones como la Patagonia (2,3%) o el Noreste (3%), donde las oportunidades son más limitadas.
Las mujeres explican el 56,6% del total de pluriempleados, con una tasa del 15,5% entre las ocupadas, mientras que en los hombres esa cifra baja al 9,5%. Esta brecha se explica principalmente por la inserción en el servicio doméstico, sector que representa el 13% del total y se caracteriza por jornadas fragmentadas que obligan a sumar horas en distintas casas.
A diferencia del desempleo juvenil, el pluriempleo se concentra en trabajadores de entre 30 y 65 años, que representan el 85% de los casos. Esta franja etaria sugiere que la búsqueda de un segundo empleo está ligada a las mayores responsabilidades económicas del hogar, ya que el 63% de los pluriempleados son jefes de familia.
El fenómeno trasciende la precariedad tradicional y alcanza a sectores medios y profesionales. Las tareas administrativas y contables representan el 18,6% de los casos, mientras que los trabajadores de la salud, educación y trabajo social concentran el 10,2% del total. Esto indica que la clase media profesional recurre a la multiplicación de empleos para no perder frente a la inflación.
En términos económicos, el promedio de ingresos de un pluriempleado alcanza los $656.372, un 13,1% superior al de quien tiene un solo trabajo. Sin embargo, la brecha en la media es del 33,3%, lo que evidencia una gran dispersión en los niveles de ingresos.
El informe de la Fundación Encuentro, basado en la Encuesta Permanente de Hogares, advierte sobre la calidad de la protección social. Aunque el 64,8% realiza aportes jubilatorios, esto no garantiza estabilidad, ya que muchos trabajadores combinan un empleo registrado con changas informales o utilizan el monotributo para cubrir diversas actividades.
Con ocho de cada diez pluriempleados desempeñando exactamente dos trabajos, el mercado laboral parece haber encontrado un nuevo punto de equilibrio donde la jornada tradicional de ocho horas dejó de ser suficiente para sostener un hogar, especialmente en el área metropolitana de Buenos Aires.

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