“Me vi acorralado y tenía el arma”, dijo Cristian “Pity” Álvarez, de 54 años, al romper el silencio en el juicio por homicidio.
Entró caminando despacio, rodeado de sus abogados, su familia y el Padre César. Contó su vida en el departamento del 5° piso de la torre 12 B, en Villa Lugano.
“Me cayeron muchas fichas hoy”, empezó su declaración. Afirmó que su único trato con la víctima era comprarle sustancia cuando él no podía conseguirla, porque compraba en cantidades grandes.
En su relato, dijo que no conocía el nombre de la víctima, Cristian Maximiliano Díaz, de 36 años, y que solo lo conocía por el apodo “Gringo”. Aseguró que se llevaba mejor con el hermano, al que describió como “un pibe muy copado”.
El hecho ocurrió la madrugada del 12 de julio de 2018. Álvarez contó que tenía una mochila con dinero, objetos de valor, computadora y celulares. Dijo que le preguntó a Díaz si estaba seguro de llevarlo a la Villa 1-11-14.
Según su versión, Díaz le mostró un pistol en la cintura y él respondió: “¡Vamos!”. Cuando volvió, el joven no estaba y, de acuerdo con su relato, caminó 25 cuadras hasta su casa.
Contó que, cuando llegó a la villa, le preguntó si lo iba a esperar. Dijo que no tardó más de cinco minutos, aunque reconoció que pudo haber estado seis, siete o cuatro. Al salir, el joven ya no estaba.
“Me dejó tirado”, relató. Aseguró que le había dejado la mochila y que, al volver, se encontró con sus conocidos, quienes le dijeron que el Gringo se había tenido que ir y que le dejó la mochila al lado.
Dijo haber estado muy enojado y que lo que más le preocupaba era la llave de su casa. Al revisar la mochila, vio que faltaban cosas de tecnología y la mitad de la plata. En ese momento, sonó la alarma de su domicilio.
“Yo le dije que teníamos que arreglar unas cuentitas”, insistió. Negó haber dicho que le iba a pegar un tiro y sostuvo que después de lo de la mochila no lo vio más o, si lo vio, no se cruzaron.
Recordó que Díaz le dijo que era “el Cristian del barrio”. Álvarez respondió que él no era ese Cristian y que, si se creía importante, era por una canción llamada Pila Pila, de Intoxicados, del disco El exilio de las especies, de 2008.
“Si hubiera estado un poco más sobrio me hubiera encarado por otro lado”, dijo sobre el cruce. Aseguró que Díaz intentó pegarle piñas y cabezazos, pero no logró golpiarlo por el estado en que estaba.
El ex Viejas Locas y ex Intoxicados también describió su dificultad para movilizarse después de una operación de cadera. Dijo que Díaz le dijo: “¡Vamos a pelear!”.
También recordó que los pibes lo seguían pidiendo sustancia, plata o para vender un taladro. En medio del testimonio, pidió un vapeador, algo que el tribunal no permitió.
El Tribunal Oral en lo Criminal N°29, integrado por Gustavo Goerner, Juan Martín Ramos Padilla y Hugo Navarro, escuchó el relato. La declaración se extendió por dos horas.
Con información de Clarín, último momento y fuente principal.

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