El músico "Pity" Álvarez rompió el silencio y declaró durante cuatro horas ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº 29 de la Ciudad de Buenos Aires. La audiencia, realizada en el edificio de la calle Paraguay 1500, fue clave para definir el futuro judicial del cantante, quien llegó al lugar en ambulancia desde la clínica psiquiátrica de Castelar, donde permanece internado de manera involuntaria desde el 2 de octubre.
"Estoy muy nervioso, me cayeron muchas fichas. Pensé que no iba a poder declarar", reconoció Álvarez apenas tomó la palabra. Durante su extensa exposición, el artista saltó de un recuerdo a otro, interrumpiéndose varias veces y perdiendo el hilo de la narración. "¿Dónde me quedé?", preguntó en reiteradas ocasiones mientras intentaba reconstruir los hechos de la madrugada del 12 de julio de 2018, cuando mató a Cristian "El Gringo" Díaz en el barrio Samoré, en Villa Lugano.
Para explicar el crimen, Álvarez remontó la historia a un episodio previo. Según su versión, conocía a Díaz del barrio y en ocasiones recurría a él para trasladarse a comprar drogas en la Villa 1-11-14. "En algunos momentos él trabajaba de remisero. Creo que porque se animaba a llevar a la villa a los que compraban sustancias y no todos se animaban", explicó el cantante.
El conflicto, según el testimonio, comenzó cuando Díaz se apropió de una mochila con dinero, teléfonos celulares y otros objetos de valor durante uno de esos viajes. "Me dejó tirado", resumió Álvarez, quien tuvo que caminar unas 25 cuadras hasta su domicilio. Al llegar, encontró a conocidos de Díaz con su mochila; recuperó las llaves y equipos electrónicos, pero faltaba aproximadamente la mitad del dinero. "Díganle al Gringo que de esto vamos a hablar, que esto no va a quedar así", les dejó como mensaje, aunque negó haberlo amenazado de muerte directamente.
La madrugada del crimen, Álvarez había regresado a su departamento porque su perra estaba teniendo cachorros. Su intención era verificar el estado de los animales y luego llevar a su novia de aquel momento, Agustina Inbernoz, al Pinar de Rocha. Fue en ese contexto que se produjo el encuentro fatal. "Tenía el arma en el bolsillo, creo que ni la saqué. Apunté a su cuerpo", dijo el músico al llegar al momento central de su declaración.
El cantante también habló de sus temores, de su relación con la víctima y de las consecuencias psicológicas del hecho. Finalmente, pidió perdón a la familia de Díaz, mostrando una faceta distinta a la de sus personajes artísticos. La declaración se enmarca en el juicio oral que busca determinar la responsabilidad de Álvarez en el homicidio, un caso que mantuvo en vilo a la opinión pública durante años.

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