El juicio por el homicidio de Cristian Maximiliano “Gringo” Díaz, asesinado de cuatro disparos en la madrugada del 12 de julio de 2018 en el barrio Samoré, de Villa Lugano, entró en una nueva etapa.
La defensa de Cristian Gabriel “Pity” Álvarez, de 54 años, se autodenomina “una defensa espartana” y, tras varios planteos de suspensión y nulidad, ahora busca demostrar que el músico actuó en defensa propia.
En las primeras audiencias, los abogados Sebastián Queijeiro y Javier Baños priorizaron la condición psíquica del imputado, una línea que también había sostenido el defensor oficial Javier Marino, apartado por el músico.
Desde 2023, la Justicia había considerado que Álvarez no estaba en condiciones de afrontar el debate, con base en el artículo 77 del Código Procesal Penal de la Nación. Sin embargo, nuevos exámenes del Cuerpo Médico Forense en mayo de 2025 marcaron un punto de quiebre.
La serie de recitales que ofreció el músico fue un punto determinante para que el CMF determinara que podía afrontar un debate oral. Aun así, la defensa continuó con recursos procesales y presentó en la sexta audiencia un escrito con 20 planteos de recusación contra los jueces.
Baños advirtió, luego de que su cliente se descompensara en plena audiencia, que un nuevo estudio médico señalaba un “consumo anárquico de medicamentos”, un “riesgo cierto” para su salud psicofísica y la recomendación de un tratamiento interdisciplinario.
Entre los planteos destacados, la defensa pidió la suspensión al considerar que el tribunal “no son los jueces naturales”, rechazó una nueva evaluación médica, se opuso a la incorporación de un informe de perito de parte y no aceptó volver a interrogar a dos testigos clave que estuvieron al momento del hecho.
El punto de inflexión llegó cuando Álvarez fue internado en el Hospital Tornú con un “cuadro de deterioro cognitivo” y luego derivado a una clínica de salud mental. Esa situación llevó al TOC N° 29 a pedir una pericia al CMF.
El tribunal, integrado por Gustavo Goerner, Juan Martín Ramos Padilla y Hugo Navarro, necesitaba saber si el músico comprendía que estaba siendo procesado por el homicidio. En paralelo, la Justicia civil tomó intervención por una curatela solicitada por su hermana.
El informe de los peritos oficiales estableció que las funciones psíquicas relevantes para la comprensión y participación en el proceso estaban “compensadas”. Goerner resumió: “Álvarez sabe lo que está pasando” y comprende de qué se trata el juicio.
Con ese escenario, la defensa cambió el eje: ahora sostiene que Díaz lo amenazaba, era una persona peligrosa en el barrio y andaba armado. Esa línea aparece en las declaraciones de testigos propuestos por Álvarez, como su madre, Cristina Congiú, quien dijo que su hijo vivía un “acoso permanente”.
“A Díaz lo conocía por referencias de mi hijo, que vivía una situación de acoso permanente, no podía hacer cuestiones cotidianas”, remarcó la madre del músico. Otros testigos protegidos declararon a favor de Álvarez y sostuvieron que era una persona tranquila, que nunca tuvo problemas en el barrio.
Con información de: Clarín - Último Momento

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