El petróleo volvió a subir con fuerza el jueves y volvió a presionar a Wall Street, que acumuló su tercera caída consecutiva después de un repunte previo. El crudo se convirtió en el principal lastre para las acciones, en un mercado que también sintió el peso del bono del Tesoro de Estados Unidos.
El barril de Brent saltó 3,31% hasta 101,37 dólares, mientras el crudo estadounidense de referencia avanzó 3,81%, hasta 95,67 dólares. La suba diaria fue de casi 4%, según el dato citado por Infobae.
En Wall Street, el S&P 500 cayó 0,48%, el Promedio Industrial Dow Jones retrocedió 0,64% y el Nasdaq Composite bajó 0,83%. La señal fue clara: el encarecimiento del crudo y la suba de los rendimientos de los bonos siguen limitando el apetito por el riesgo.
La escalada del petróleo ya se nota en los precios de la nafta. Según la asociación AAA, el precio promedio del galón de nafta común subió a 4,48 dólares, desde menos de 4,10 dólares hace apenas un mes y 3,16 dólares hace un año.
El aumento del crudo se enmarca en la guerra entre Estados Unidos e Irán, que llevó el petróleo desde un nivel previo de referencia mucho más bajo hasta precios actuales, en niveles no vistos en años. Ese contexto eleva la presión sobre los costos energéticos y sobre la inflación.
A la suba del petróleo se sumó el mercado de bonos. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años rozó brevemente el 5,15% el jueves por la mañana, antes de retroceder a 5,11%, un nivel similar al de 2007 y muy por encima del 3,97% previo al estallido de la guerra con Irán.
Rendimientos más altos encarecen el crédito para consumidores, empresas y el propio gobierno estadounidense. Según la nota, la presión financiera también afecta a quienes buscan financiar centros de datos de inteligencia artificial, en un momento en que el gasto público enfrenta una brecha creciente entre ingresos y egresos.
El mercado de bonos había recibido una fuerte sacudida el miércoles, cuando un informe preliminar sugirió que la actividad empresarial en Estados Unidos crece a su ritmo más rápido en años, mientras los costos corporativos también suben con rapidez. El jueves, una caída en las solicitudes semanales de beneficios por desempleo reforzó la expectativa de una economía sólida.
Ese combo de datos económicos sólidos podría convencer a la Reserva Federal de que la economía puede resistir nuevas subas de tasas de interés a corto plazo, luego de que la semana pasada aplicara su primer aumento en tres años. Los operadores ven ahora una probabilidad cercana al 50% de que la Fed suba las tasas dos veces más antes de fin de año, según datos de CME Group.
Los altos rendimientos golpean con particular fuerza a las acciones consideradas más caras, como las vinculadas a la inteligencia artificial. Nvidia cayó 1,72% y fue el mayor lastre para el S&P 500 por su peso en el índice; Oracle se desplomó 4,95%.
Pese al contexto adverso, la solidez general de la economía sigue sosteniendo las ganancias corporativas. Stitch Fix reportó resultados trimestrales mejores a los esperados, aunque su acción cayó tras advertir sobre un entorno de consumo más desafiante para el próximo año fiscal. Darden Restaurants retrocedió pese a resultados en línea con lo previsto, mientras Everpure saltó más de 17% tras ratificar sus proyecciones financieras.
En el resto del mundo, los índices bursátiles mostraron un comportamiento dispar. Shanghái cayó 1,22%, mientras Tokio avanzó 0,76% y Seúl subió 0,90%.

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