El multimillonario Peter Thiel, dueño de la empresa de procesamiento de datos Palantir y con un patrimonio de 30 mil millones de dólares, eligió Buenos Aires como su nuevo hogar para observar de primera mano lo que considera un 'experimento libertario' en tiempo real.
El lunes 13 de enero, Thiel mantuvo una reunión reservada en la Fundación Faro con Santiago Caputo, el influyente asesor presidencial que diseña el marco ideológico del gobierno de Javier Milei. El encuentro, que duró poco más de una hora, también contó con la presencia de Lucas Luna, conocido como 'Sagaz' en redes sociales y referente de Las Fuerzas del Cielo.
Durante la charla, el magnate tecnológico planteó una pregunta que luego replicó en otros encuentros porteños: '¿Cuál es la sostenibilidad del modelo en el tiempo?'. Su inquietud apunta a determinar si las políticas libertarias pueden construir una base sólida que trascienda el mandato de Milei, cuyo límite constitucional se extiende hasta 2031.
La presencia de Thiel en Argentina no es casual. Para el sector tecnológico de Silicon Valley, las regulaciones estatales representan un obstáculo para la innovación, y el discurso de la 'motosierra' de Milei sintoniza perfectamente con esta visión. El empresario ya había mantenido dos encuentros previos con el Presidente: en Los Ángeles en febrero de 2024 y en la Casa Rosada en mayo del mismo año.
El jueves pasado, Milei recibió nuevamente a Thiel para explicarle personalmente los detalles del ajuste económico implementado. Fue especialmente bien recibida por el magnate la eliminación del impuesto a la riqueza, medida que el Presidente calificó como 'robo' y 'mostruosidad'. Thiel es un férreo opositor a este tipo de gravámenes: en enero donó 3 millones de dólares a un comité que lucha contra su implementación en California.
Paralelamente a su agenda política, Thiel concretó una importante inversión inmobiliaria. Adquirió una mansión en Barrio Parque por aproximadamente 12 millones de dólares, según informó Ámbito Financiero. La propiedad, que atravesó un extenso período de refacciones, se encuentra en una zona exclusiva habitada por figuras como Susana Giménez, Marcela Tinayre y Flavia Palmiero.
Desde fuentes gubernamentales descartan que la visita de Thiel tenga fines comerciales directos. 'No vino a cerrar la venta de servicios', aseguran, desmintiendo versiones del año pasado que lo vinculaban como posible proveedor del Ministerio de Seguridad. Su interés parece centrarse en el análisis político y económico del proceso argentino.
La familia Thiel mantiene un perfil bajo en su nueva residencia porteña. Los vecinos han observado visitas del embajador estadounidense Peter Lamelas, pero el movimiento es escaso. La expectativa del barrio se centra ahora en si el magnate contribuirá con el fondo para la policía adicional que financia la seguridad privada de la zona.
Para Thiel, Argentina representa un laboratorio de políticas libertarias que requiere observación directa. Su presencia en Buenos Aires durante estas dos semanas refleja el interés del sector tecnológico global por los resultados del 'experimento' argentino, en un momento donde el Gobierno transita una fase de 'normalización' tras el ajuste inicial.

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