Escolares del Liceo Naval Almirante Guise, investigados por una agresión sexual en manada contra un compañero, admitieron su participación en mensajes enviados al denunciante horas después de los hechos.
Según reveló el programa Cuarto Poder, la Fiscalía tiene en su poder seis conversaciones en las que algunos de los implicados pidieron perdón y reconocieron su participación en el episodio ocurrido el 15 de septiembre en San Borja, Lima.
La revelación se conoció el domingo, cuando el programa Cuarto Poder difundió parte de las conversaciones que figuran en la causa.
Los mensajes fueron enviados esa misma tarde, cuando el grupo se encontraba en un chifa al que acudió después de la agresión.
El primer mensaje llegó a las 17:09, poco después de que los menores descendieran del autobús.
“Zambo, ¿cómo estás? Avisa cualquier cosa”, escribió uno de los implicados.
Tres minutos después, otro compañero, que no aparece en las imágenes de las cámaras de seguridad del establecimiento, pidió a la víctima que lo desvinculara de lo sucedido.
“Oe, di que yo no fui. Me avisas cómo vas”, escribió ese otro menor.
A las 17:22, cuando el grupo ya estaba en el restaurante, otro mensaje incluyó una referencia directa a la agresión.
“Oe, de mi parte, sorry por lo que pasó. Yo empujé solo el short, pero de igual manera te pido perdón. Avisas cómo estás. Sorry, bro”, se lee en la conversación difundida.
Las comunicaciones continuaron durante las horas siguientes. Algunos escolares preguntaron al denunciante cómo se encontraba y otros le recomendaron acudir al médico, mientras que el menor respondió que no se sentía bien.
“Oe, te pido perdón por agarrarte”, le escribió otro de los implicados en un mensaje posterior.
Sin embargo, al día siguiente, durante sus declaraciones ante la Policía, los escolares ofrecieron otra versión de lo sucedido y describieron el episodio como una situación de diversión y consentimiento.
“Nos empezamos a reír y a jalonear en modo de este tipo de chacota. Fue con consentimiento”, declaró uno de ellos.
El ataque denunciado por la familia de la víctima ocurrió aparentemente cuando el grupo regresaba en autobús a la escuela después de haber participado en un torneo de fútbol.
En el vehículo también estaban otros adultos a cargo de los estudiantes.
El caso generó indignación en el país y reavivó el debate sobre la violencia sexual en los centros educativos, además de denuncias de racismo y clasismo vinculadas al colegio.
El colegio estaba administrado por la Marina de Guerra.
A raíz del caso, el gobierno de la presidenta Keiko Fujimori oficializó la reorganización del establecimiento y transfirió su administración al Ministerio de Educación hasta el próximo año.
La medida busca reforzar la seguridad, la convivencia escolar y la prevención y atención de casos de violencia, así como garantizar la protección integral de los estudiantes.
Seis de los escolares cumplen cuatro meses de internamiento preventivo en el Centro Juvenil de Diagnóstico y Rehabilitación de Lima, conocido como Maranguita, donde la semana pasada se denunció otra agresión sexual que involucra a los mismos menores.
Con información de: Infobae, que citó a Cuarto Poder.

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