El Ministerio de la Producción de Perú decidió no autorizar una segunda temporada de pesca de anchoveta en la zona norte-centro del litoral durante 2026. La medida se adoptó tras una evaluación del Instituto del Mar del Perú que identificó condiciones biológicas y oceanográficas desfavorables para la extracción del recurso.
La suspensión busca proteger la reproducción de la especie y favorecer su recuperación ante la elevada presencia de ejemplares juveniles. En ese contexto, la Sociedad Nacional de Pesquería advirtió que la actividad podría permanecer paralizada por más de un año, con consecuencias para trabajadores y empresas de la cadena productiva.
Según los estudios citados por la autoridad, al 7 de octubre de 2026 la biomasa acústica de anchoveta se estimó en aproximadamente 5,12 millones de toneladas, un nivel inferior al registrado durante el verano de este año. El volumen representa una disminución del 28% frente al verano de 2026 y se encuentra 23% por debajo del promedio histórico de biomasas observadas en invierno y primavera entre 1996 y 2025.
Entre los factores que influyeron en la decisión figura la proporción de ejemplares juveniles detectados durante la evaluación. Estos representan el 79% de la población en número y el 65% en peso, una composición que refuerza la necesidad de limitar la extracción para proteger la renovación del recurso.
Los estudios también identificaron cambios en las condiciones oceanográficas, con anomalías cálidas que modificaron la distribución de la anchoveta en el litoral. Como consecuencia, se observó una mayor concentración del recurso cerca de la costa, un desplazamiento hacia el sur y la presencia de cardúmenes a mayores profundidades.
A estas variaciones se suma una actividad reproductiva inferior a sus patrones históricos, pese a que todavía se registran episodios de desove entre Chimbote y Pisco. La combinación de estos factores llevó a las autoridades a descartar la apertura de una nueva temporada de extracción en la zona norte-centro.
El viceministro de Pesca y Acuicultura, Jesús Barrientos, señaló que la medida tiene como objetivo preservar la anchoveta y mantener las posibilidades de aprovechamiento pesquero en los próximos años. Para ello, el Ministerio de la Producción continuará con el seguimiento de la biomasa, la estructura de tallas y la actividad reproductiva, indicadores que permitirán evaluar la evolución de la especie.
La Sociedad Nacional de Pesquería manifestó que respeta las decisiones adoptadas sobre la base de evidencia científica, pero advirtió sobre las consecuencias económicas de suspender la segunda temporada. Según el gremio, la pesca industrial de anchoveta podría quedar paralizada por más de un año, hasta la siguiente temporada prevista para 2027.
La organización alertó que este escenario afectaría a miles de familias que dependen de la actividad pesquera y de los empleos generados a lo largo de la cadena productiva. La suspensión también plantea dificultades para las empresas y los armadores que necesitan mantener sus operaciones y afrontar sus obligaciones durante el periodo sin actividad.
Ante esta situación, la Sociedad Nacional de Pesquería solicitó al Gobierno evaluar propuestas destinadas a reducir el impacto de la medida. Entre sus planteamientos figuran acciones para sostener el empleo, garantizar la continuidad de la cobertura de salud de los tripulantes y establecer medidas tributarias que brinden liquidez a las empresas.
El gremio también propuso mecanismos de financiamiento para los armadores comprendidos en la Ley N.° 26920, como parte de las alternativas para afrontar el periodo de pausa. La disputa queda instalada entre la necesidad de conservar el recurso y el costo económico de una parálisis prolongada para el sector pesquero.
Con información de: Infobae, Produce y Imarpe.

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