El anuncio del gobierno de Javier Milei sobre el envío al Congreso de un proyecto de reforma electoral que elimina las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) generó un rechazo transversal en la oposición, con dirigentes del peronismo, bloques provinciales y la izquierda que advirtieron sobre las implicancias democráticas de la iniciativa.
El senador nacional Sergio Uñac, referente del peronismo y aspirante presidencial para 2027, planteó que la eliminación de las PASO confirma la necesidad de que el peronismo "recupere la iniciativa política" y defina sus diferencias en una "interna abierta".
"El anuncio del Gobierno sobre la eliminación de las PASO no hace más que confirmar algo que planteamos en su momento: debido a nuestra responsabilidad histórica no podemos seguir reaccionando a lo que otros deciden", sostuvo el ex gobernador de San Juan, quien en el último tiempo retomó la cercanía con la ex presidenta Cristina Kirchner.
"Por eso propuse una interna amplia, abierta y participativa para el peronismo y aliados. No para discutir nombres, sino para debatir ideas y ordenar liderazgos", agregó Uñac en su cuenta de X, exhortando: "No podemos ser extras en la película de nadie. Tenemos que volver a ser protagonistas y tener agenda propia".
Desde Encuentro Federal, el diputado Nicolás Massot consideró que la decisión es "política y oportunista". "Eliminar las PASO no es una reforma profunda. Cambia las reglas del juego en favor del que ya está en el poder. Reduce la competencia visible, ordena al oficialismo sin exposición interna y le quita a la oposición una herramienta clave para dirimir liderazgos", consideró el ex jefe de la bancada PRO durante la gestión de Mauricio Macri.
"En lugar de discutir cómo estabilizar la economía o recuperar el poder adquisitivo, pasamos a discutir el calendario electoral. No es una reforma del sistema. Es un movimiento dentro del sistema", alertó Massot, quien agregó que una reforma verdadera sería "integral, consensuada y pensada para mejorar la representación y la confianza en la política".
Desde la izquierda, el diputado Gabriel Solano del Partido Obrero-Frente de Izquierda Unidad rechazó tajantemente la reforma por "proscriptiva y privatista". "Estoy en contra de que discutamos ahora una reforma electoral cuando la mayoría del pueblo no llega a fin de mes, cae el consumo, el salario y solo crece la inflación, la desocupación y el endeudamiento familiar", sostuvo.
El Partido Socialista, que preside la diputada Mónica Fein, definió su posición en un comunicado: "NO a la contrarreforma política de Milei. Elimina las PASO y reduce la participación, debilita la competencia al quitar financiamiento público, usa la 'ficha limpia' con oportunismo y pone trabas a los partidos. Menos pluralidad es menos democracia".
Cuando el proyecto sea girado al Congreso, el Poder Ejecutivo prevé que la cámara de origen será el Senado, con el objetivo de buscar consensos con los gobernadores. El eje central es la eliminación de las PASO, que sería reemplazada por un sistema de avales ciudadanos verificados digitalmente mediante una plataforma oficial y validación biométrica.
La reforma también endurece los requisitos para registrar partidos políticos, exigiendo afiliados equivalentes al 0,5% del padrón electoral con un tope de dos millones. Para ser partido nacional, pasará de 5 a 10 distritos, desalentando la proliferación de partidos sin representatividad real.

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