El sábado, bajo una llovizna persistente, miles de fieles comenzaron la 52° Peregrinación Juvenil a Luján desde el Santuario de San Cayetano, en Liniers. La caminata, que parte desde Liniers y tiene como meta la Basílica, se volvió una escena de mochilas cubiertas, gritos de “pilotos, pilotos” y vendedores ambulantes que aprovecharon el cielo gris.
La salida se dio en la mañana, con el cielo gris y el sol apenas asomando. Entre los peregrinos, algunos se apuraron para adelantarse a la lluvia, otros se pusieron un piloto, algunos esperaron a sus compañeros y otros empezaron solos para terminar caminando junto a personas que no conocían. En ese clima, la ruta desde Liniers hacia la Basílica de Luján se convirtió en una mezcla de cansancio, encuentro y promesas cumplidas.
El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, llegó a las 7 de la mañana con la mochila que lleva todos los años. Para el prelado, la peregrinación a Luján es “expresión de la vida”: hay alegría, hay cansancio, hay momentos en que uno se pregunta “¿para qué vine?” y también hay emoción, encuentro y desencuentro.
Una diferencia marcó esta edición: en noviembre, León XIV llegará a la Argentina y tendrá a Luján entre sus destinos. La visita del Papa apareció en las conversaciones de los peregrinos y también en las palabras de García Cuerva, para quien la llegada pontificia funciona como un impulso adicional para la comunidad católica.
“Este año el corazón de los cristianos está impaciente porque venga el Papa”, sostuvo el arzobispo. Para García Cuerva, la visita encuentra a una Argentina con ganas de salir adelante pero también atravesada por enfrentamientos. “Creo que estamos todos muy entusiasmados con su visita”, señaló, y describió al país que, según espera, encontrará León XIV: “Un pueblo esperanzado, un pueblo que tiene ganas de salir adelante, un pueblo que no baja los brazos”.
El prelado agregó una demanda que considera central: “Al mismo tiempo, le quiere decir basta a la discriminación, a la intolerancia, al rechazo del otro porque piensa distinto”. Según García Cuerva, las descalificaciones “están a la orden del día” y existe una necesidad de volver a encontrarse. “Necesitamos unirnos”, sostuvo. “El Papa, que es el padre de todos, viene a confirmarnos en la fe”.
La presencia del Papa también atraviesa el lema elegido para esta edición: “Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos”. En ese marco, Mariela, de 47 años, llegó desde Moreno con una mochila pequeña y una foto guardada en el bolsillo de la campera. Es la tercera vez que hace la peregrinación a Luján, pero asegura que este año el motivo es diferente: viene a agradecer por la recuperación de su hijo después de un momento difícil.
“El año pasado vine a pedir. Este año vengo a agradecer”, cuenta antes de empezar a caminar. Y agrega: “No sé si puedo explicar qué tiene este camino, pero cuando llegás sentís que todo el cansancio valió la pena”. La visita del Papa también aparece en su conversación: “Me gustaría que pueda ver esto: la cantidad de gente que viene, que hace un esfuerzo, que sigue teniendo fe. Si pudiera decirle algo, le pediría que nos ayude a estar un poco más unidos”.

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