El acusado Tony Janzen Valverde Victoriano, conocido como "Pequeño J", declaró este martes ante la Justicia federal y negó rotundamente su participación en el triple crimen narco de Florencio Varela que conmocionó al conurbano bonaerense en septiembre de 2025.
El imputado, de nacionalidad paraguaya, fue indagado vía Zoom desde el penal de Marcos Paz por el Juzgado Federal N°2 de Morón, a cargo del juez Jorge Rodríguez, con investigación del secretario Ignacio Calvi. Durante la audiencia, aceptó declarar pero se limitó a negar las acusaciones en su contra.
"Pequeño J" había aterrizado el lunes por la noche en la base aérea de El Palomar en un avión de la Fuerza Aérea Argentina, tras ser extraditado desde Lima, Perú. Al pisar suelo argentino, un comisario de alto rango de la Policía Federal le recordó su nombre y el juzgado que lo requería, antes de ser trasladado al área de jóvenes adultos del penal.
La Justicia federal lo acusa de ser coautor de la masacre donde Morena Verdi, Lara Gutiérrez y Brenda del Castillo, adolescentes de entre 15 y 18 años, fueron torturadas, apuñaladas y mutiladas para luego ser enterradas en tumbas superficiales en una casa de Villa Vaettone, Florencio Varela.
Según fuentes de la investigación, "hay testigos que ubican a Valverde en la casa durante el crimen". Entre ellos se encuentra Celeste González Guerrero, una de las imputadas en la causa, y otro testigo de identidad reservada que lo comprometen directamente en los hechos.
La investigación original, a cargo de la UFI de Homicidios de La Matanza y dirigida por los fiscales Adrián Arribas y Diego Rulli, lo ubica mediante testimonios en diversos momentos clave. Entre ellos, una reunión en Flores el 6 de septiembre con Lara Gutiérrez, quien tenía poco más de 15 años, y otra en Quilmes el día previo a los asesinatos.
Particularmente comprometedor es el hallazgo de un jogging blanco y negro manchado con sangre en su refugio de Isidro Casanova, donde también dejó atrás su pistola calibre .40 antes de huir cuando el caso explotó mediáticamente. "Me voy a Paraguay", le había dicho a su última novia antes de convertirse en prófugo.
Celeste Guerrero también lo implicó en la cadena narco de la banda del Bajo Flores, ubicándolo como proveedor de tusi y jefe de Matías Ozorio, quien se fugó a Perú junto a "Pequeño J". Según su testimonio, Ozorio actuaba como "mulo" del acusado en la red de distribución.
La calificación legal contra "Pequeño J" incluye privación ilegítima agravada y homicidio criminis causa agravado por alevosía, ensañamiento y violencia de género. Si es condenado, enfrentará prisión perpetua, la única pena posible para estos delitos.
El operativo de extradición estuvo a cargo de la División Investigación Federal de Fugitivos y Extradiciones del área de Interpol de la Policía Federal Argentina. La decisión de trasladarlo en un avión militar argentino, en lugar de un vuelo comercial, fue tomada por el Ministerio de Seguridad de la Nación por razones tanto políticas como económicas.

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