El sistema de peajes sin barreras, conocido técnicamente como "free flow", ya es una realidad en toda la Ciudad de Buenos Aires y se expandirá próximamente a los principales accesos del Gran Buenos Aires. Esta transformación representa el mayor cambio en materia vial de las últimas tres décadas.
La Autopista Illia fue pionera al incorporar el sistema en 2023, conectando las avenidas Lugones y Cantilo con la avenida 9 de Julio. Posteriormente, AUSA completó la transformación de los peajes de la Autopista 25 de Mayo con pórticos en Alberti y Varela, y desde el 1° de mayo finalizó el reemplazo en la estación Parque Avellaneda de la Autopista Perito Moreno.
Las proyecciones oficiales indican que los principales accesos al AMBA, como la Autopista Buenos Aires-La Plata, Autopista Ricchieri, Acceso Oeste y Acceso Norte, adoptarán el sistema antes de fin de 2026. Durante la transición, coexistirán arcos automáticos y cabinas tradicionales en algunas estaciones.
AUBASA ya opera una estación piloto en Villa Elisa sobre la Autopista Buenos Aires-La Plata, que se expandirá a nuevos corredores provinciales. En la ruta nacional 5, el peaje Olivera mantendrá barrera con cobro automático, mientras que en Gorostiaga se instalará un arco "free flow".
El sistema funciona mediante cámaras láser y sensores de alta precisión ubicados en pórticos que leen patentes y detectan dispositivos TelePASE en tiempo real. El dispositivo adhesivo que se pega en el parabrisas mantiene validez nacional para todos los sistemas de cobro.
Los conductores que circulen sin TelePASE por peajes "free flow" enfrentarán infracciones que en la Ciudad de Buenos Aires pueden alcanzar los $140.000. La adhesión al sistema puede realizarse digitalmente a través de la página oficial del gobierno porteño o mediante aplicaciones de pago electrónico.
Esta transformación forma parte del proyecto de reforma integral de la Ley Nacional de Tránsito, liderada por Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado, que comenzó con la publicación del decreto 196/2025 en marzo del año pasado.
Aunque originalmente se establecieron plazos fijos para la implementación en rutas nacionales, el proceso ahora se basa en metas flexibles que varían según la región del país, priorizando los corredores de mayor tráfico que conectan con el AMBA.

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