El Paseo del Bajo habilitará la circulación de autos de lunes a viernes en el horario de 22 a 5, en una medida experimental que se extenderá por 90 días. La decisión fue dispuesta por el Ministerio de Movilidad e Infraestructura porteño y AUSA, y busca ofrecer una alternativa para conectar el norte y el sur de la Ciudad cuando la circulación de cargas baja.
Hasta ahora, los vehículos particulares solo podían usar el corredor los fines de semana, desde las 22 del viernes hasta las 5 del lunes, y también los días feriados. Con esta ampliación, la regla de fines de semana sigue vigente, pero se suma el uso nocturno de lunes a viernes.
El Paseo del Bajo tiene 7,1 km de longitud y dos carriles más banquina por sentido. Une la Autopista Illia, al norte, con las autopistas Balbín (Buenos Aires-La Plata) y 25 de Mayo, al sur. Fue diseñado para mejorar la operación de vehículos de logística y ómnibus de pasajeros, con el objetivo de reducir la circulación de micros y tránsito pesado en la zona céntrica de la Ciudad.
La ampliación se estudia porque la dinámica operativa del transporte de cargas baja sensiblemente en los horarios nocturnos y genera una capacidad ociosa en el corredor. Esa capacidad, que hoy queda desaprovechada, se pondrá a disposición del tránsito general durante los 90 días de la prueba.
Por cuestiones de seguridad vial, seguirá prohibido el ingreso de motos. La habilitación alcanza exclusivamente a autos y otros vehículos livianos, como utilitarios y camionetas. No se incluyen vehículos de carga ni transporte de pasajeros en esta franja horaria.
En 2024, el Paseo fue habilitado para autos los fines de semana y feriados. Según los datos, cada fin de semana lo utilizan unos 35 mil vehículos particulares y, en 30 meses, registró más de 4,5 millones de tránsitos de automóviles. Esos números muestran que el corredor ya tiene una base de usuarios particulares que podría crecer con la nueva franja horaria.
El uso de TelePASE es obligatorio, como en todas las autopistas porteñas. El Paseo del Bajo fue la primera vía porteña en adoptar el sistema Free Flow, de peaje sin barreras, lo que significa que no hay casetas ni detenciones para pagar. La velocidad máxima en esta autopista es de 60 kilómetros por hora.
Desde noviembre, la tarifa se actualizará. La medida experimental permitirá evaluar el impacto de liberar el uso nocturno al tránsito general en un corredor que ya cambió la fisonomía y el tránsito de esa zona de la Ciudad, y que fue pensado originalmente con prioridad para camiones y micros.
El objetivo central es ofrecer una opción más para conectar el sur y el norte de la Ciudad a través de un corredor que, en determinados horarios, es usado por una menor cantidad de vehículos. Si la prueba es exitosa, la medida podría extenderse o modificarse según el impacto que se observe en esos 90 días.

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