La interna del kirchnerismo escaló este martes cuando Oscar Parrilli, uno de los dirigentes más cercanos a Cristina Kirchner, lanzó un duro desafío a las aspiraciones presidenciales de Axel Kicillof durante el congreso partidario del PJ nacional en la histórica sede de calle Matheu, en el barrio porteño de Balvanera.
'Va a ser un candidato trucho el que se presente el año que viene, porque Cristina está proscripta', declaró el ex senador y ex titular de la AFI al llegar al edificio partidario. Sus palabras resonaron como una advertencia directa al gobernador bonaerense, quien viene construyendo su perfil presidencial con cierta distancia de la ex mandataria.
Parrilli, que conoce cada pasillo del poder desde los años noventa, no se conformó con cuestionar la legitimidad de eventuales candidaturas alternativas. 'Ya no se trata de un problema de Cristina Kirchner que no puede presentarse o de los peronistas que no podemos votarla sino de la democracia. Tenemos una democracia trucha, inconclusa', insistió el dirigente, elevando el tono del conflicto.
Consultado sobre cómo la ex presidenta podría quedar habilitada para competir, el ex funcionario apuntó directamente al máximo tribunal: 'La Corte Suprema debería anular el fallo'. Una estrategia jurídica que el kirchnerismo viene impulsando desde que se confirmó la condena por la causa Vialidad, hace casi un año.
El congreso partidario, presidido por Gildo Insfrán y con buena parte de los dirigentes conectados virtualmente, tenía en su temario la aprobación del balance y el análisis de conflictos en los PJ de Salta y Jujuy. Sin embargo, la cuestión de la proscripción de Cristina atravesó toda la convocatoria.
José Mayans, vicepresidente del PJ, reforzó la línea de Parrilli: 'Es la presidenta del PJ, podría haber ganado el año pasado si no la proscribían y ser hoy la candidata. Con el criterio de la condena por Vialidad, Milei y el jefe de Gabinete deberían estar presos por todo lo que pasó en la ANDIS y demás'.
La mayoría de los congresales están alineados con Cristina Kirchner, una realidad que quedó expuesta cuando Ricardo Quintela intentó disputarle la conducción del PJ. En esa oportunidad, Kicillof se mantuvo al margen, una decisión que profundizó su ruptura con su mentora política y lo dejó casi sin dirigentes en la estructura partidaria.
La presión sobre el gobernador bonaerense se intensificó la semana pasada cuando militantes interrumpieron dos veces su discurso en el teatro Coliseo Podestá de La Plata, durante la presentación de un curso de formación política del PJ bonaerense. Un episodio que evidenció las tensiones internas en el territorio donde Kicillof ejerce su poder.
Mientras tanto, referentes del peronismo preparan una serie de actividades para reclamar por la liberación de Cristina Kirchner. La principal será una concentración en Parque Lezama el próximo 20 de junio, Día de la Bandera, a días de cumplirse un año de la confirmación de la condena.
La estrategia de Parrilli de cuestionar la legitimidad de cualquier candidatura que no sea la de Cristina refleja la determinación del núcleo duro kirchnerista de mantener a la ex presidenta en el centro de la escena política, aún desde la prisión. Una jugada que complica los planes de Kicillof y otros dirigentes que buscan renovar el liderazgo peronista de cara a 2027.

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