El paro de subtes del martes se desarrolló en medio de la pelea electoral de la AGTSyP, que elige autoridades el 26 de noviembre.
La medida de fuerza paralizó las seis líneas y el Premetro, y se enmarca en la sucesión gremial tras la muerte de Roberto “Beto” Pianelli, en enero.
El sindicato tiene unos 1.500 afiliados y habrá tres listas en la elección.
La lista Verde está encabezada por Néstor Segovia, con fuerte inserción en los talleres.
La Colorada-Violeta se apoya en Virginia Bouvet, dirigente histórica y mano derecha de Pianelli.
La Bordó-Azul está vinculada a Claudio Dellecarbonara, referente de la izquierda y delegado de la línea B.
Fuentes vinculadas al gremio indicaron que la muerte de Pianelli aceleró una disputa que convivía dentro de la conducción.
Pianelli y Segovia lideraron el gremio desde 2008, cuando prevalecieron sobre la UTA, pese a diferencias políticas.
La sucesión abrió una pelea por el liderazgo y por el rumbo de la organización.
Las negociaciones para evitar la fragmentación no prosperaron. Trascendió que Segovia buscó un acuerdo con otros sectores, incluida la izquierda, pero encontró resistencias entre su gente.
Tampoco los seguidores de Dellecarbonara serían proclives a acordar con Segovia.
La izquierda llega con el antecedente de 2022, cuando la lista unificada opositora obtuvo 40,9% frente al 59,1% de la fórmula de Pianelli y Segovia.
Esta vez, el oficialismo se presenta dividido y tampoco toda la oposición logró confluir en una única nómina.
En las bases, según fuentes a las que accedió Clarín, crece el descontento con la conducción gremial.
El conflicto del martes funcionó como una demostración de fuerzas de cara a las elecciones.
Los más visibles fueron Segovia y Dellecarbonara, mientras que Bouvet se mantuvo al margen, al menos públicamente.
Según fuentes gremiales, los reclamos por descuentos salariales y liquidaciones de sueldos de trabajadores que participaron en aperturas de molinetes y otras protestas venían de antes.
Hubo reuniones y avances preliminares, pero no se alcanzó un acuerdo definitivo.
Desde el sindicato también denunciaron la aplicación de sanciones y la falta de diálogo con Emova.
La medida de apertura de molinetes, que buscaba permitir el ingreso de pasajeros sin pagar, desencadenó un operativo policial, detenciones y, finalmente, el paro que dejó sin servicio a toda la red.
El episodio comenzó durante la mañana de este martes en la estación Juan Manuel de Rosas, cabecera de la línea B.
La Policía de la Ciudad intervino y, según la información difundida por las autoridades, la fiscalía ordenó detener a los trabajadores que participaban de la protesta.
Entre los involucrados estuvieron Sebastián Carrizo, Claudio Dellecarbonara y Néstor Segovia, secretario general adjunto del sindicato.
Segovia fue liberado pasado el mediodía.
Con información de: Clarín.

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