El paro de subtes que se extendió por más de seis horas este martes en la Ciudad de Buenos Aires dejó un saldo de 300.000 a 400.000 usuarios afectados, según estimaciones oficiales. La medida de fuerza, que paralizó las seis líneas y el Premetro desde minutos antes de las 10:00 hasta pasadas las 16:00, no alcanzó los horarios pico de la mañana y la tarde, pero impactó fuertemente en la movilidad de quienes dependen del transporte público para llegar a sus trabajos o estudios.
El conflicto se enmarca en la reciente entrada en vigencia de la Ley de Modernización Laboral a nivel nacional y, específicamente, en un decreto porteño publicado el 23 de junio. Esta normativa local determinó que los subtes, colectivos y la recolección de residuos deben garantizar un servicio mínimo del 50% al 75% en las jornadas de huelga, catalogando al transporte público como una actividad de "importancia trascendental".
Frente a la paralización total del servicio, el Ministerio de Justicia porteño confirmó que "se está evaluando" la aplicación de sanciones contra los metrodelegados. Entre las posibles medidas figuran suspensiones o descuentos salariales por incumplir el mínimo legal. Durante el desarrollo del paro, la Ciudad ya había intimado a la AGTSyP a respetar el 50% de cobertura, aunque el servicio permaneció detenido en su totalidad.
El decreto busca, según su texto, "neutralizar el impacto de los paros en áreas críticas que afectan el día a día de los porteños y de quienes entran y salen de la Ciudad". La iniciativa adhiere a la ley nacional N° 27.802, que define qué sectores son "esenciales" y cuáles de "importancia trascendental". En este esquema, las empresas de recolección de residuos, consideradas "esenciales", deben asegurar una cobertura del 75%, mientras que el transporte de pasajeros debe garantizar el 50%.
Jorge Macri, jefe de Gobierno porteño, había anticipado esta postura al firmar el decreto: "Se terminó la extorsión de un grupo de sindicalistas que usan a millones de porteños como rehenes para defender sus privilegios. Firmamos un decreto para que nunca más una minoría organizada pueda paralizar toda una Ciudad". La tensión entre el Ejecutivo local y los gremios del transporte se intensifica en un contexto de ajuste laboral nacional, donde los trabajadores del conurbano y la Ciudad dependen vitalmente de la red de subtes para su movilidad diaria.

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