El retiro de entradas para los amistosos de la Selección Argentina en el Monumental se convirtió en una odisea, con colas eternas y poca señalización.
La venta online ya había sido casi un milagro, sobre todo para el partido del martes contra Benín, que será la despedida de Lionel Messi. Pero superar esa dificultad no alcanzaba: había que trasladarse al estadio y esperar el ticket físico.
En el River se abrieron seis ventanillas: cinco para Burkina Faso y una para Benín. Esa diferencia se reflejó en las dos filas, con preocupación por la posible suspensión del partido del sábado por problemas del seleccionado africano para llegar a Buenos Aires.
La fila del partido del sábado avanzaba un poco más rápido, pero entre quienes esperaban había preocupación por la posibilidad de que el amistoso se cancelara. La del partido del martes tenía menos gente, pero se movía más lentamente porque contaba con un solo puesto de atención.
Las dos colas también estaban conectadas por el deseo de ver a Messi. Desde la fila de Burkina Faso surgían preguntas dirigidas a quienes esperaban por el otro partido: “¿Alguien tiene una entrada de sobra para Benín?”. Otros pedían directamente que se las revendieran. “Pago lo que sea por ver a Messi”, se escuchaba entre los hinchas que todavía buscaban un lugar para la despedida.
La falta de señalización e información clara agregaba confusión. Muchos no sabían en cuál de las dos colas debían ubicarse y preguntaban a otros antes de empezar la espera. El retiro comenzó esta semana y continúa el domingo y el lunes, de 9 a 15.
River es ajeno a la organización de la venta y el retiro de entradas. El Monumental es la sede de los encuentros, pero la comercialización de los tickets está a cargo de Deportick, la plataforma elegida por la AFA.
El sistema plantea una pregunta concreta: ¿por qué obligar a retirar un ticket de papel cuando podría usarse una entrada digital y nominal? En estos amistosos, la compra online termina con el retiro presencial del boleto necesario para ingresar.
Desde horas antes de que se habilitara la venta online ya circulaban en redes la posibilidad de adquirir entradas en la reventa. Sin embargo, hubo un sistema de reventa oficial que Clarín comprobó que funcionó hasta el jueves.
La digitaba gente que trabaja en la AFA. Había que llegar al estadio de Huracán a un determinado portón donde, anunciándose con el nombre del contacto, se le daba acceso a la posibilidad de comprar ahí mismo entradas físicas. Sin las largas colas de River.
Lo peor era que todo el operativo contaba con custodia de la Policía de la Ciudad, que destinó varios días patrulleros y agentes a una zona particular de Parque Patricios.
Oficialmente, la AFA dispuso que la venta fuera exclusivamente por Deportick. Los precios publicados para los encuentros en River fueron desde los 90.000 pesos por una popular para adultos hasta los 480.000 pesos por una platea media San Martín o Belgrano, antes del cargo de servicio de 27 mil pesos que agrega la plataforma.
Detrás de Deportick está Javier Faroni, productor teatral, exdiputado bonaerense por el Frente Renovador y exdirector de Aerolíneas Argentinas. Según una investigación de La Nación, la marca corresponde a Mastea 123 S.A., sociedad que creó junto con su pareja, Erica Gillette, y su hermana, Marcela Faroni.
La plataforma comenzó a vender entradas de la Selección en 2023, para los festejos posteriores al título en Qatar. Su vínculo con la conducción de Claudio Tapia también incluye otros negocios, a través de TourProdEnter LLC.
Con información de: Clarín, Último Momento.

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