El Papa León XIV realizó una donación de USD 100.000 para mejorar el acceso al agua potable en El Salvador, con el objetivo de reducir enfermedades vinculadas al consumo de agua contaminada en zonas rurales. El anuncio fue realizado por la Diócesis de Chalatenango durante una transmisión oficial desde el distrito de Nueva Concepción.
Esta ayuda papal, canalizada a través de Catholic Relief Services (CRS) y la Nunciatura Apostólica, permitirá extender la iniciativa Agua Segura a cuatro diócesis e instalar sistemas de cloración y plantas de tratamiento. La medida responde a una crisis sanitaria agravada por la escasez y contaminación hídrica que afecta gravemente a las comunidades rurales salvadoreñas.
Según datos de OSV News, solo el 10% del agua superficial en El Salvador —ríos, lagos y arroyos— puede considerarse apta para consumo humano, debido a altos niveles de contaminación industrial y doméstica. Este escenario convierte al país centroamericano en uno de los principales focos de enfermedades como la insuficiencia renal crónica, que la comunidad científica describe como una "masacre silenciosa".
Un informe de Luigi Roberto Cona, exnuncio apostólico en El Salvador y actual nuncio en Siria, registró que la esperanza de vida en algunas comunidades afectadas por la crisis hídrica no supera los 48 años. "Muchos que conocí tenían una muy baja esperanza de vida porque necesitaban diálisis y otros cuidados que no podían recibir", señaló el diplomático vaticano.
La aportación papal se destinará a la ampliación del proyecto Agua Segura a las diócesis de Chalatenango, Santa Ana, San Miguel y Sonsonate, mediante la instalación de sistemas de cloración y la construcción de plantas de tratamiento. El programa beneficiará a cerca de 50.000 habitantes rurales, de los cuales al menos 7.500 recibirán directamente el beneficio de la donación pontificia.
El proyecto fue impulsado inicialmente por el arzobispo Cona en diciembre de 2025 con un fondo semilla de USD 35.000. Sean Callahan, presidente y director ejecutivo de CRS, afirmó que "el agua limpia es vida" y calificó este apoyo papal como "un gran honor" para la organización católica.
Según Rolando Wallusche Saul, responsable del área de agua, saneamiento e higiene de CRS, y Gerson Mendoza, coordinador del proyecto en El Salvador, actualmente la mitad de los hogares rurales en el país no tiene acceso directo a agua potable, lo que incrementa las enfermedades transmitidas por el agua.
Los esfuerzos de Agua Segura buscan promover soluciones sostenibles, priorizando no solo la infraestructura física —como bombas e inyectores de cloro de bajo consumo energético—, sino también la capacitación comunitaria para la gestión y mantenimiento del recurso. La visión del proyecto es nacional y busca llegar a 48 comunidades, asegurando la sostenibilidad técnica y social de sus sistemas de agua.
Frente a retos que incluyen cambio climático, estrés hídrico y falta de saneamiento, Wallusche Saul subrayó la necesidad de cooperación global: "El agua no tiene fronteras; comienza en un país y fluye hacia otro". La acción del Papa León XIV fortalece el compromiso de la Iglesia Católica con la salud pública y la dignidad de las comunidades más vulnerables de América Latina.

Comentarios