La cadena de panaderías Pandanés cerró este viernes 2 de octubre sus 25 locales en la Ciudad de Buenos Aires y desvinculó a unos 150 trabajadores, tras una crisis financiera que la llevó a pedir su propia quiebra.
La empresa comunicó durante la madrugada que dejó de operar y que solicitará la quiebra. Según un empleado, a las 4 de la mañana recibieron un WhatsApp con el aviso de que no debían presentarse a trabajar.
El viernes anterior, dos sucursales ya habían cerrado: una sobre avenida San Martín, en Villa Crespo, y otra en calle Sanabria, en Villa Devoto. A los empleados les informaron que no habían podido renovar los contratos de alquiler por el costo de los locales.
Los trabajadores tampoco pudieron ingresar a retirar sus pertenencias. Según el relato, durante la noche se cambiaron las cerraduras y se colocaron candados en los locales. El sindicato de panaderos visitó a los empleados durante la jornada.
El empleado consultado por Clarín señaló que, además del cierre, se habían acumulado incumplimientos laborales. “No teníamos ni aportes pagos ni obra social pago desde hace 7 meses”, aseguró.
Pandanés había construido su negocio con elaboración artesanal de panificados y una producción centralizada en una planta de 1.700 metros cuadrados en Barracas. La compañía llegó a tener 25 establecimientos y unos 150 trabajadores, entre locales y planta.
La situación financiera quedó expuesta en la presentación judicial de noviembre del año pasado, cuando ingresó en concurso preventivo. En el documento detalló que la incertidumbre, la recesión, la inflación y el incremento de costos provocaron una caída del consumo que supera el 50% del volumen histórico.
En la misma presentación, Pandanés informó que acumulaba cheques rechazados por unos $58 millones. La empresa explicó que los cheques emitidos para cumplir obligaciones superaban su capacidad de recaudación y enumeró medidas como optimización de costos, renegociación de alquileres, cambio de proveedores, ampliación del surtido, acuerdos impositivos y reorganización operativa.
Pese a esas medidas, la compañía comunicó que no encontró alternativa para continuar. Fabián Castillo, presidente de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, dijo que una empresa con 25 locales no toma esa decisión de la noche a la mañana.
El cierre se produjo en un contexto de retracción de ventas. Según la Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN), las ventas de pan tradicional cayeron entre 50% y 60%, mientras que las de facturas y pastelería tuvieron una baja del 80%. La entidad señaló que la gente ya no compra por kilo, sino por lo que le alcanza en el bolsillo.
Con información de: Clarín y Último Momento.

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