Las cámaras de seguridad del edificio de Palermo confirmaron un dato clave: el anestesista Alejandro Zalazar de 34 años se lo ve solo el 19 de febrero, pocas horas antes de morir en su departamento de la calle Juncal al 4600.
Los registros muestran que ingresó al edificio alrededor de las 22.01 horas, cuando regresaba del gimnasio. En las imágenes se observa que lleva un sobre en una mano y los investigadores analizan si contenía estupefacientes que pudo haber adquirido entre el gimnasio y su casa.
Un gesto casual para saludar a un vecino dejó al descubierto este paquete desconocido. Las imágenes son el último registro de Zalazar, quien cursaba el tercer año de residencia en el Hospital Rivadavia y realizaba rotaciones en el Gutiérrez y la Fundación Favaloro.
Según el expediente, Zalazar regresó del trabajo alrededor de las 20 horas, fue al gimnasio y volvió dos horas después. En paralelo chateaba con un amigo identificado como F.M.T. con quien había acordado encontrarse en un bar, pero terminó cancelando:
'Dale me bancas que llego y me baño' (22:24), le escribió. Luego: 'Che perdón me re agarró el bajo mazo pero mal' (22:50) y 'Perdón posta' (22:50). El intercambio terminó con 'Podemos algo mañana bien temprano' (22:51).
Al día siguiente, el amigo lo llamó preocupado porque no se había presentado a trabajar. 'Tenés cirugías programadas para hoy!', le escribió, pero Zalazar ya estaba muerto. Lo descubrieron cuando fueron al edificio y su hermana logró acceder al departamento.
El joven estaba en el suelo, sin vida, con una vía conectada a su pie derecho. La autopsia determinó que murió de edema pulmonar, pero aún esperan los informes toxicológicos para precisar la hora exacta de muerte y confirmar qué había consumido.
El hallazgo del cuerpo se produjo el 20 de febrero y una de las hipótesis principales apunta a una sobredosis de propofol, el anestésico que se volvió tristemente famoso por la muerte de Michael Jackson.
Paralelamente se radicaron dos denuncias: una del Hospital Italiano y otra de la Asociación Argentina de Anestesistas de Buenos Aires por sustracción de fármacos para consumo personal. Estas causas fueron unificadas bajo la investigación del juez Javier Sánchez Sarmiento y el fiscal Lucio Herrera.
Ya fueron procesados Delfina Lanusse (29), residente del Hospital Italiano, y Hernán Boveri (45), anestesista de planta. Según los denunciantes, Lanusse habría tenido un vínculo personal con Zalazar y presuntamente consumieron propofol y fentanilo sustraído del hospital.
Boveri negó los hechos y denunció presiones de la asociación médica, mientras que el Hospital Italiano informó no haber detectado faltantes de stock en una auditoría interna. El 10 de abril ambos fueron procesados por administración fraudulenta.
También está implicada Chantal Leclercq (27), otra anestesista que reconoció haber consumido propofol con Zalazar y Lanusse en una oportunidad. Fue allanada y le secuestraron el teléfono y una tablet en el marco de la investigación.
El caso, que se viralizó inicialmente a través de un audio de WhatsApp, destapó una red de robo de estupefacientes que involucra a varios hospitales de la Ciudad de Buenos Aires y pone en evidencia un problema más amplio en el sistema de salud porteño.

Comentarios