El AT&T Stadium de Dallas, el mismo escenario donde la Selección Argentina jugará su segundo partido del Mundial, fue testigo del mejor encuentro de lo que va de la Copa del Mundo 2026. Países Bajos y Japón protagonizaron un vibrante 2-2 por el Grupo F que se definió sobre el final y dejó sensaciones encontradas para ambos equipos.
Los neerlandeses estuvieron dos veces en ventaja durante el complemento, pero los japoneses demostraron una resistencia admirable y empataron en ambas ocasiones para llevarse un punto de oro que los mantiene con vida en el certamen.
La inesperada derrota ante Argelia en el último amistoso previo al Mundial había encendido las alarmas en el equipo de Ronald Koeman. Por eso, el técnico holandés optó por una estrategia más conservadora: no presionar alto y dejar venir a los asiáticos para generar espacios en ataque.
Sin embargo, la disciplina defensiva japonesa se convirtió en un dolor de cabeza para los europeos. Salvo algunas individualidades del siempre peligroso Donyell Malen, delantero de la Roma, los anaranjados no pudieron hilvanar jugadas colectivas de riesgo. Zion Suzuki, el arquero nipón de padre ghanés que milita en la liga italiana, le negó el gol tres veces al centrodelantero neerlandés.
Con el correr de los minutos, Japón también se animó a atacar, principalmente por los costados. La habilidad de Keito Nakamura, que juega con las medias bajas como en un picado dominical, y el panorama de Takefusa Kubo, siempre marcado por Frenkie De Jong, fueron las principales armas ofensivas orientales en un primer tiempo parejo.
Las emociones llegaron en el segundo tiempo. Un cabezazo de Virgil Van Dijk a los 6 minutos abrió el marcador para los europeos, pero la respuesta japonesa fue inmediata: Nakamura sorprendió a Bart Verbruggen con un remate que significó el 1-1 a los 12 minutos.
Los neerlandeses no se desanimaron y volvieron a tomar ventaja con un golazo de Crysencio Summerville, la sorpresa de Koeman en la lista de 26 y en el once titular. El jugador del West Ham recortó desde la derecha hacia el centro y clavó un zurdazo que picó justo adelante del arquero y se coló por la base del poste más lejano.
Koeman se apresuró con los cambios para cuidar a sus figuras, sacando a Summerville y Malen, y retrasó a sus muchachos para sostener el resultado. Pero Japón no bajó los brazos. Hajime Moriyasu, que permanentemente anota en su cuadernito durante los partidos como hace Gustavo Quinteros en Independiente, movió el banco buscando la igualdad.
El que mejor entró fue Junya Ito, quien por la banda derecha generó peligro cada vez que tocó la pelota. De un córner que él mismo ganó, llegó el centro preciso para la cabeza de Daichi Kamada. El remate se desvió en un defensor y descolocó al arquero para el 2-2 definitivo a dos minutos del final.
Esa igualdad agónica se celebró como un triunfo para Japón, mientras que para Países Bajos el punto supo más a derrota. Ambos equipos siguen con chances de clasificación en un Grupo F que promete definiciones apasionantes.

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