En pleno auge de la inteligencia artificial, los padres de la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires enfrentan una nueva preocupación: cómo esta tecnología podría afectar el pensamiento autónomo y la capacidad de imaginación de sus hijos. Una encuesta internacional encargada por The Crayola Company y realizada entre 2.000 familias reveló datos que resuenan en los hogares porteños.
El estudio mostró que el 73% de los adultos considera que la creatividad es hoy más importante que nunca para los niños, una percepción que se intensifica en un contexto donde la IA redefine el panorama educativo y laboral. Sin embargo, existe una marcada diferencia generacional: mientras el 35% de los padres cree que la IA puede reducir el pensamiento independiente, solo el 22% de los chicos comparte esa preocupación.
La brecha se profundiza al analizar las perspectivas sobre el futuro laboral. El 30% de los padres expresó temor de que la IA compita con sus hijos en el mercado de trabajo, mientras que apenas el 21% de los niños manifestó la misma inquietud. Esta diferencia refleja cómo las generaciones interpretan de manera distinta los riesgos y oportunidades de la tecnología emergente.
En las escuelas porteñas, donde cada vez más docentes incorporan herramientas de IA en sus clases, estos datos cobran especial relevancia. Los especialistas en educación observan cómo los chicos se adaptan naturalmente a estas tecnologías, mientras los padres navegan entre el entusiasmo por las posibilidades y la preocupación por las consecuencias.
El estudio también identificó qué condiciones sostienen el impulso creativo en los niños. Los chicos dijeron sentirse más motivados cuando las familias trabajan en equipo (65%) y cuando los padres reconocen el esfuerzo invertido en un proyecto (46%), dos variables que el sondeo asoció con el hábito de crear en casa.
Un dato significativo emerge del vínculo con las creaciones físicas: cuando los niños hacen algo con sus propias manos, son un 46% más propensos a conservarlo y un 68% más propensos a exhibirlo en casa. Además, el 48% prefiere regalar artículos hechos a mano, un indicador que el sondeo vinculó con la valoración del proceso creativo.
Paralelamente, un estudio del Pew Research Center publicado en febrero de 2026 reveló otra brecha generacional en el uso de chatbots. El 51% de los padres afirmó que su hijo usa estas herramientas, mientras que el 64% de los adolescentes reconoció utilizarlas. Esta discrepancia sugiere que muchos padres no están completamente al tanto de la interacción de sus hijos con la IA.
Sobre los usos aceptables, cerca de ocho de cada 10 padres se mostró de acuerdo con que sus hijos utilicen chatbots para buscar información. Sin embargo, establecen límites claros: menos de un tercio aprobó conversaciones casuales con un chatbot y solo el 18% estaría conforme con que lo usen para apoyo emocional o consejos.
En el contexto porteño, donde la tecnología avanza rápidamente en colegios privados y públicos, estas tensiones se vuelven cotidianas. Los padres buscan equilibrar las ventajas educativas de la IA con la preservación de habilidades fundamentalmente humanas como la creatividad, el pensamiento crítico y la capacidad de innovar.

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