La Asociación de Pádel impuso una sanción disciplinaria a Florencia Guerra Sodero, jugadora amateur, por un comentario antisemita publicado en redes sociales. La Comisión Directiva N° 1/2026 la declaró responsable de infracciones al Código de Disciplina y Código Ético de la FIP.
La medida principal es la exclusión de las selecciones y delegaciones nacionales hasta el 31 de diciembre de 2029. Además, la resolución subsume la medida provisional del 23 de septiembre de 2026 y excluye de forma definitiva a la jugadora de la delegación que participará del Torneo Panamericano Amateur 2026.
El hecho que originó el procedimiento fue una publicación en Instagram en la que la deportista avisó que no podían participar judíos. En la encuesta escribió: “No hay ningún tipo de distinción (excepto judíos, ustedes no son bienvenidos)”. La DAIA lanzó un fuerte comunicado en su contra, y luego la mujer se disculpó por su actitud.
En su disculpa, Guerra Sodero expresó: “Lamento profundamente el daño, el dolor y la indignación generados”. Asumió “la total responsabilidad por mis actos” y se puso a disposición de la DAIA y de las autoridades de la comunidad judía para realizar tareas comunitarias, capacitaciones o actividades de sensibilización.
La APA también delegó en la federación provincial la fijación de una sanción en el ámbito interno. Ese organismo deberá resolver si la jugadora podrá competir en torneos oficiales de esa región. La asociación aclaró que la determinación no implica un pronunciamiento sobre la responsabilidad penal de la mujer.
La resolución, registrada como Resolución de la Comisión Directiva N° 1/2026, ordena notificar a la jugadora en su domicilio real y en su casilla de correo electrónico. También manda comunicar la decisión a la federación provincial por cuyo intermedio está afiliada y publicar la parte dispositiva en el sitio web oficial de la Asociación.
La sanción marca un estándar disciplinario para el pádel y para los torneos amateur. Al aplicar normas de la FIP, la APA convierte un mensaje en redes en una consecuencia deportiva concreta: la pérdida de la posibilidad de representar a la selección durante varios años.
El caso también pone en el centro el límite entre la libertad de expresión y la discriminación en el deporte. Aunque la jugadora se disculpó y ofreció tareas de sensibilización, la comisión directiva consideró acreditada la infracción y optó por una medida de largo plazo. La separación entre la responsabilidad deportiva y la eventual responsabilidad penal deja abierta la posibilidad de que otras instancias evalúen el hecho.
Con información de: Clarín - Último Momento.

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