Una nueva ola de clausuras golpeó al sector gastronómico porteño en las últimas dos semanas, con cerca de 80 restaurantes cerrados por infracciones vinculadas al tratamiento de residuos. La medida forma parte del endurecimiento de controles que impulsa el Gobierno de Jorge Macri para combatir la suciedad en las calles de la Ciudad.
Entre los locales afectados se encuentra la sucursal de Tea Connection de Palermo, cuyo dueño Alejandro Cilley aseguró que es "la primera vez en 20 años que un local de la cadena sufre una clausura de este tipo". El empresario detalló que el lunes 26 de mayo sufrieron la clausura porque encontraron unos cartones en un lugar que no correspondía.
"Una cosa es controlar, otra venir directamente a clausurar", protestó Cilley, quien agregó que "la Ciudad está más sucia, hay más gente revolviendo la basura y parece que nos eligieron como chivo expiatorio". El miércoles 29, el local aún permanecía cerrado, evidenciando el impacto económico de estas medidas.
El endurecimiento de la política de higiene urbana comenzó el año pasado con la implementación de multas para quienes revolvieran la basura de los contenedores. Este año, Macri decidió transferir el control de la higiene urbana a la Jefatura de Gabinete, quitándoselo al Ministerio de Espacio Público, en una movida que blanqueó el malestar oficial con las empresas de recolección.
Desde el Gobierno porteño identificaron tres fallas principales en el sistema: la no recolección de residuos diseminados alrededor de los contenedores durante la recolección nocturna, el deficiente barrido matutino de cordones y cazuelas, y la falta de control por parte de los supervisores de las empresas que, según el pliego, deben controlar el 80% de las tareas realizadas en calle.
Los empresarios gastronómicos denuncian que las clausuras son desproporcionadas y generan un grave perjuicio económico. "Por ley, el inspector tiene 72 horas hábiles para presentar la clausura. Te obligan a tener el local cerrado como mínimo tres días. Una cadena tiene otro respaldo, pero una medida así puede fundir a los más chicos", explicó Cilley.
El sector reconoce que viene trabajando junto a la Ciudad desde hace varios años para mejorar el manejo de residuos. Los grandes generadores están obligados a contratar un servicio de recolección privada, mientras que los emprendimientos más pequeños deben sacar la basura entre las 19 y 21 horas.
Desde el Gobierno porteño se muestran firmes en la nueva política. "Estamos haciendo lo que corresponde. Comercio que no sacan la basura de 19 a 21 o que se detecta que tiran fuera de los contenedores se los clausura preventivamente", afirmaron fuentes oficiales.
La normativa establece que si un local genera más de 40 kg diarios de residuos húmedos (o 100 litros), está obligado a contratar un servicio privado de recolección. Todos los locales deben separar los residuos secos (reciclables) y disponerlos en contenedores verdes o entregarlos a recuperadores urbanos, mientras que los residuos húmedos deben ir en bolsas cerradas.

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