El Obelisco porteño cumple 90 años este sábado con una diferencia sustancial respecto a celebraciones anteriores: desde 2025 cuenta con un ascensor que permite llegar hasta la punta, terminando con casi nueve décadas de acceso exclusivo por una escalera vertical de 206 escalones en medio de la oscuridad y las vibraciones de la avenida 9 de Julio.
La incorporación del ascensor no es casualidad. El proyecto existe desde que el arquitecto Alberto Prebisch ideó el monumento para conmemorar los 400 años de la primera fundación de Buenos Aires. Una carta del entonces intendente porteño Mariano de Vedia y Mitre, fechada el 4 de mayo de 1936, revela que ya existía "el propósito de dotarlo de un ascensor interno que permita el acceso del pueblo a la cúspide del monumento".
El monumento fue construido en tiempo récord: apenas 31 días por 157 obreros de la empresa alemana G.E.O.P.E.-Siemens Bauunion-Grün & Bilfinger, con un costo de $200.000 moneda nacional. La obra representó un desafío técnico considerable, ya que se levantó sobre el cruce de las actuales líneas C y B del subte, requiriendo un innovador sistema de fundaciones de hormigón armado.
El lugar elegido no fue casual: donde hoy se encuentra la Plaza de la República estaba la iglesia de San Nicolás de Bari, demolida para crear la avenida 9 de Julio. Allí se izó por primera vez la bandera nacional en la Ciudad, el 23 de agosto de 1812, hecho recordado en una de las cuatro caras del Obelisco junto a las fundaciones de Pedro de Mendoza y Juan de Garay, y la federalización de Buenos Aires en 1880.
Sin embargo, el reconocimiento actual dista mucho de la recepción inicial. Los diarios de la época lo llamaron "armatoste sin sentido" y "bodrio en perspectiva". Un verso popular decía: "En el medio de la calle/ hay una mole parada/ la llaman el Obelisco/ y no sirve para nada". El propio Prebisch lo definió como "una obra abstracta, pura y simple, que nada simboliza".
El rechazo llegó al extremo en 1939, cuando el Concejo Deliberante aprobó su demolición por 23 votos contra 3, argumentando motivos "económicos, estéticos y de seguridad pública". Una preocupación era que los paneles de piedra se desprendían. Lo salvó el veto del intendente Arturo Goyeneche, quien alegó jurisdicción nacional.
Desde entonces, las placas de piedra fueron reemplazadas por revoque de cemento pintado con 620 litros de látex, y el Obelisco se transformó en escenario de grandes convocatorias: el cierre de campañas presidenciales de 1983 con Italo Luder y Raúl Alfonsín, el histórico recital de Soda Stereo en 1991 que reunió 350.000 personas, y múltiples celebraciones deportivas.
Los festejos por el 90° aniversario se realizarán este sábado 23 de mayo, fecha exacta de su inauguración en 1936, con actividades especiales que incluirán por primera vez la posibilidad de que los porteños accedan masivamente a su cúspide gracias al nuevo ascensor.

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