Los hospitales de Ciudad de Buenos Aires y el conurbano deberán adaptarse a una transformación histórica en el sistema de donación de sangre. El Ministerio de Salud de la Nación oficializó el paso hacia un modelo 100% voluntario y habitual, eliminando definitivamente la práctica de reposición que obligaba a familiares a conseguir donantes.
El cambio más significativo es la eliminación del modelo de reposición, donde familiares o allegados debían conseguir donantes para un paciente específico. A partir de ahora, ya no se podrá exigir donación para acceder a una cirugía o tratamiento en centros como el Hospital Alemán, Italiano, Británico o los hospitales públicos porteños, salvo casos con justificación terapéutica específica.
Desde el Ministerio explicaron que el cambio responde a evidencia científica y estándares internacionales. El sistema evoluciona hacia un modelo más seguro, basado en donación voluntaria y habitual, donde los donantes presentan menor prevalencia de infecciones transmisibles y mayor confiabilidad en la entrevista clínica.
Miriam María Méndez, jefa del Banco de Sangre del Hospital Alemán, reforzó ese diagnóstico: "La donación por reposición suele darse en contextos de presión y urgencia, lo que puede afectar la calidad de la entrevista. En cambio, la donación voluntaria se asocia a donantes mejor informados, más comprometidos y evaluados periódicamente, lo que reduce riesgos".
La reforma obliga a informatizar los registros en todos los centros de hemoterapia, bancos de sangre y servicios de medicina transfusional del AMBA. Cada paso desde la promoción hasta la transfusión deberá estar protocolizado, controlado y auditado, consolidando una red integrada con mayor capacidad de respuesta.
Otro eje central es la actualización de criterios de selección de donantes. Hasta ahora, muchas restricciones eran amplias e incluso permanentes, basadas en la pertenencia a determinados grupos. Con la nueva normativa, la evaluación se centra en conductas de riesgo individuales y no en categorías generales.
"Las normativas anteriores incluían criterios amplios basados más en pertenencia a grupos que en conductas individuales. Hoy la evidencia muestra que esto no mejora la seguridad transfusional", explicó Méndez. El nuevo sistema permite mantener e incluso mejorar la seguridad evitando exclusiones innecesarias.
Los cambios se apoyan en avances tecnológicos como el test NAT, que permite detectar infecciones en etapas más tempranas y reducir el período ventana. Esto habilita ajustar con mayor precisión los tiempos de espera para donar y revisar criterios restrictivos, como en el caso de tatuajes o piercings.
También se modificaron las indicaciones previas. Ya no se recomienda concurrir en ayunas. Por el contrario, la evidencia muestra que el donante tolera mejor la extracción con una ingesta liviana y buena hidratación. Se aconseja beber al menos medio litro de agua antes de donar.

Comentarios